el lado vacío de su cama
no está vacío.
no lo está.
todos lo verían vacío
los demás, los que no saben
los que no estuvieron allí
los que no escucharon las risas
ni vieron los bailes improvisados, sin música, un martes cualquiera por la noche mientras los vecinos cenaban en silencio, escuchando esas notas imaginadas que no sonaban.
los que viven lejos, fuera, en otro mundo que no era el suyo.
“está vacío” le dirían muy serios, puede que preocupados, mirándola de reojo, invitándola a un café de vez en cuando y entendiendo que aún es pronto, que ha pasado poco tiempo.
“está vacío”: eso le susurrarían, con dulzura, acariciando su pelo oscuro de una forma diferente, ajena
con sus manos extranjeras y extrañas.
“vacío”: eso le dirían si es que a ella le diera por preguntar alguna vez
cuando se temiera que no va a aguantar mucho más
que no va a poder
cuando está a punto de partirse. abandonarse.
pero ella no pregunta
no lo necesita
ella calla y mira el otro lado de la cama
y a veces sonríe como lo hacía antes y otras graniza como lo hace ahora
pero nunca lo ve vacío.
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Lo que nadie vería vacío es este bonito poema tejido con las íntimas verdades que nos enseñas.
ResponderEliminarlo ocupa intima-mente
ResponderEliminarLo sorprendente es aguantar el día a día. Creo que este hermoso poema habla básicamente de métodos de autodefensa.
ResponderEliminarDesde qué ignoto lugar contemplamos el pasado para que siempre conjugue en presente...
ResponderEliminarAbrazo, hilia.
Esta entrada es de lo mejor que has escrito. Cada vez que te leo te has auto superado un poquito más.
ResponderEliminarEs una metáfora similar a aquella de quien ve el vaso medio vacío o medio lleno. De vasos medio vacíos y camas también, medio vacías está el mundo lleno.
ResponderEliminarAlguien que la mirara, y que supiera verla de verdad, se daría perfecta cuenta del mundo tan rico que atesora por dentro.
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