14 junio 2022

Taxi

Uta Barth

Le digo la dirección del museo al subir y aunque me he prometido no trabajar hasta llegar a la oficina empiezo a leer el correo en mi teléfono. Pero escucho que el GPS da indicaciones equivocadas y levanto la vista: deber tener dieciocho años, o no podría manejar, pero una diría menos. Le digo que el aparato anda mal. Dice que no, que es porque él programó antes otra dirección, y me pregunta si tiene que doblar. 
–Sí –le digo–. Agarrá por acá por Billlinghurst–. Y vuelvo a mi teléfono. 
–¿Hasta dónde voy por acá? –pregunta. 
Estoy apurada, me pone de mal humor no poder terminar de escribir el email, y además veo que no vamos por Billinghurst. 
–¿No sabés cómo ir? –me irrito. 
Pero entonces le veo la cara de asustado por el retrovisor, y me acuerdo de aquel otro chico que una vez me llevó, casi tan joven como este, al que en medio de un atasco infernal le pregunté cómo hacía para soportarlo y contestó, con una gravedad pasmosa: “A veces paro el auto y me pongo a llorar”. 
–Es mi primer día –me dice él ahora. 
–Mirá –me sale un tono maternal insoportable–, yo te puedo indicar, pero mejor paremos y programas el GPS con la dirección que te doy, así lo vas aprendiendo a usar. Igual te indico también. 
Se estaciona y le repito la dirección exacta. Resetea el aparato, se da vuelta y ya mirándome de frente, me pregunta: 
–¿Esto es Ciudad de Buenos Aires?

Casa se busca, Socorro Giménez

05 diciembre 2021

 
¿Y si llevásemos todo este tiempo entendiendo mal la historia de la Torre de Babel? Mi ex incluyó una vez la pregunta en un ensayo. He aquí que todas forman un solo pueblo y todos tienen una sola lengua. Dijo Dios: Esto no va a funcionar. Como unidad, la gente lograría de hecho construir la ciudad y la torre elevada al cielo con la que esperaban ser famosos. Por supuesto, El que todo lo sabe sabía que con una lengua común nada les resultaría imposible. El modo de detener esta abominación fue reemplazar la única lengua por muchas. Y así se hizo. 
    Pero, ¿qué habría pasado si Dios hubiera ido incluso más lejos?, ¿y si les hubiera dado no a las distintas tribus sino a cada individuo un idioma distinto, único como las huellas dactilares? ¿Y, paso dos, si para hacer aún más conflictiva y confusa la vida entre los humanos, hubiera obnubilado su percepción de esto, de modo que, al mismo tiempo que entendiésemos que hay muchos pueblos que hablan muchas lenguas distintas, nos creyéramos que todos los de nuestra tribu hablan la misma lengua que nosotros? 
    Esto explicaría gran parte del sufrimiento humano, según mi ex, que era menos bromista de lo que se pueda pensar. Él creía de verdad que era así: cada uno de nosotros seguimos empleando nuestra lengua, y el significado está claro para nosotros pero para nadie más. 
    ¿Es así incluso para los enamorados? Pregunté sonriendo, seductora, con esperanzas. Esto era justo al principio de nuestra relación. Él se limitó a devolverme la sonrisa. Pero años después, durante el amargo final, llegó la respuesta amarga: Para los enamorados sobre todo. 

Cuál es tu tormento, Sigrid Nunez

28 mayo 2021

guerras

petra gyermán
de sobras sabíamos
porque estas cosas se saben desde un principio 
–por rotundo que sea– 
que esta guerra íbamos a perderla 
por cobardes 
por experiencia 
por regla, nunca excepción. 
y, sin embargo, nos mantuvimos firmes 
convencidos de haber creado algo 
un hilo 
un camino 
un espacio blanco 
que iba a permanecer 
como permanecen las manchas de sangre en la ropa limpia. 
quizá por eso discutíamos poco y cuando lo hacíamos, mentíamos 
nos mentíamos 
cómo no hacerlo con tanta prudencia 
tanto miedo a admitir que había días descoloridos 
tardes desganadas 
hilos que eran sogas 
y caminos, acantilados. 
y que si yo te llamaba egoísta 
lo decía más bien por mí 
por querer algo en lo que tú no estabas 
por cesar en lo que tú insistías 
y que si tú me llamabas ridícula 
lo decías más bien por ti 
por suponerme en un lugar del que te habías marchado hacía tiempo 
sin avisar 
sin demasiados contratiempos. 
así que discutíamos poco 
mientras apagábamos fuegos 
por dentro 
aislados 
lejos de ese principio rotundo 
que ni uno ni otro recordaba. 
de esta forma se pierden las guerras 
puntos muertos 
estancados 
dos que se creen únicos 
dos que se van hundiendo 
dos, y luego uno. 
y luego uno, desnortado 
uno, equilibrista 
uno, hueco 
a medias 
poca cosa 
es lo que tienen las guerras 
este tipo de guerras 
que insisten en mantenernos de pie 
carcomidos de culpa, miedo 
gris y hielo 
aunque vivos, siempre vivos, supongo.