sasa gyoker
Si hay que aclarar tantas cosas,si hay que matizarlo todo,
si hay que explicarte los mundos,
las flores, los raíles de mi universo
como si no tuvieras neocórtex,
como si fueras una piedra
o un muro o dos iris de pescado,
si hay que hablar con palabras
en vez de con mordiscos o vistazos,
si hay que ir con miramientos
en vez de ir, plácidamente, de la mano
por la avenida de los cojines...
Para mí va a ser quimérico, imposible,
ser feliz y dormir tranquilamente
apoyada en la perpendicularidad de tu cuello;
para mí va a ser una locura, un fracaso,
intentar pasear de tu mano sin odiarnos.
Porque si no eres capaz de intuirme,
de sospechar mis visos, mis tornasoles,
de aceptar que soy yo, así,
la que te quiere y, un día, despierta
y deja de hacerlo, y dice que quién sabe
si es definitivo (que quién sabe si un día cualquiera
de un año que puede ser cualquiera si es lejano
os encontraréis en una calle japonesa y os coméis,
sabe bien y volvéis a enamoraros);
si no eres capaz de arriesgarte a rasgarte entero
con el advenimiento de la ruptura, del desamor
(a más riesgo, en fin, más beneficio, casi siempre),
si no eres capaz de entender, a la primera, con todo
tu cuerpo
que deseo
amarte totalmente con todo el cuerpo, por los siglos
de los siglos, pero que, sin embargo, no puedo
no,
no puedo,
ni parcialmente si sólo con los dedos
o la boca...
Entonces será mejor
que te vayas, que no vuelvas,
que te busques una falda convencional
-plisada, estable-
que te haga la comida.
Yo no cocino.
Puedo ofrecerte
el amor indestructible que dura unos meses.
Puedo ofrecerte el amor verdadero y, luego, desaparecer,
irme a otro
(en pos de un buen augurio...)
hacia mí.
Puedo ofrecerte todo, por un instante: el último
Pero si no eres capaz de entender el significado justo
de "por un instante", "por un momento", "temporalmente",
"una vida", "Historia", "los últimos meses",
será mejor que estrujes el pomo de la puerta
y te marches: será mejor que te evapores.
Yo, pobre mujer sin ancla, pobre mujer de nadie,
mujer que rompe todo, esquemas, corazones, planes,
mujer que no cree en nada, mujer que busca hombre
que acepte el riesgo
y lo sortee
y la cace,
me quedaré aquí, resignada,
sabiendo que vendrán otros como tú,
con pretensiones
de eternidad y de vejez, que ser irán, como tú,
más tarde o más temprano, espantados,
huyendo despavoridos al haber contemplado
mi rostro, mi sinceridad, mi inconsolable pena
al exponerles, como ahora te expongo a ti, amor
indestructible y verdadero, estas condiciones,
esta letra pequeña,
estas miserias mías, estos moldes
de lo que, contra mi voluntad, nunca me salgo:
espantados antes mi conferencia de palabras,
advertencias
(una vez se han agotado las mordeduras,
las miradas)
que, bajo mi triste punto de vista, son trámite
imprescindible
para iniciar correctamente una historia de amor.
Aviso miserable, Berta García Faet


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