En primer lugar, me gustaría que fuera guapa,
y que caminara cuidadosamente sobre mi poesía
en el momento más solitario de una tarde,
su cabello por el cuello húmedo todavía
de lavárselo. Debería llevar puesto
un impermeable, uno viejo, sucio
por no tener bastante dinero para llevarlo al tinte.
Sacará las gafas, y allí,
en la librería, hojeará
mis poemas, luego pondrá el libro
en la estantería. Y se dirá a sí misma:
“Por este precio, puedo llevar
mi impermeable a la tintorería”. Y lo hará.
Escogiendo un lector, T. Kooser
20 junio 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Esta fantasía es deliciosa pero no creo que el autor prefiera que su lectura lleve el impermeable a la tintorería. Falsa modestia. A su lectora la quiere comprando el libro. Seguro.
ResponderEliminarEs que no dice en ningún momento que lo prefiera. Dice que es lo que pasará.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminaryo soy más de bibliotecas. así tengo las dos cosas. me llevo este poema. que es un regalo para nosotros, supongo.
ResponderEliminarbesos