no se me ocurrió un lugar mejor
resguardadas de la luz estéril de las mañanas
de las motas de polvo de una calle transitada
del ruido de una lavadora que centrifuga
de mis ganas de leerlas por las noches,
con los ojos cerrados, en susurros, de memoria
tumbada en la misma cama
donde nos hemos contado, recorrido
reconocido.
a pesar de los días,
sigo viendo en tus haches torcidas
tus dedos huesudos y húmedos
palpar con urgencia por debajo de la tela fina
y en el minúsculo punto de una i tensada
un segundo de prisa y preludio
de ropa que sobra y aire que falta
de rincones que aún no nos han visto bailar
de palabras engullidas por jadeos
y cuerpos ahogados en saliva.
fecho las hojas manuscritas
según mi percepción de los días
seis de mayo; un cosquilleo, el humo de un cigarrillo
tardío
cualquier excusa tonta para alargar una noche extinguida
cuatro de julio; una falda corta, un mordisco en el muslo
un disparo mudo en el pecho
quince de hambre ávida
veinte de domingo calmo
treinta y un viajes debajo de tus sábanas rojas
ciento diez gotas de sudor en la espalda.
repaso las tildes, los puntos y las comas
cuidadosamente anotadas para que me detenga
en los espacios en blanco
en el silencio, en la pausa
en el recuerdo del descanso, del descenso
de los temblores que remiten y el pulso que retrocede.
vagabundeo por entre las líneas arqueadas
con la intención de encontrar una nueva imagen
una frase escondida
un nombre distinto
un verbo sin estrenar
y cuando creo haberlo encontrado,
entre los adjetivos y los pronombres
entre tu ausencia y mi evocación,
jugueteo con la yema de los dedos
y desabrocho distraída un botón de mi camisa
y luego otro
y otro
y uno más.

Brutal Hilia... brutal. Y esa tortura que no cesa, cómo me has llevado de 1 a 999 en menos de 60 segundos.
ResponderEliminarUffff xD
Beso tus desbroches y sus posteriores
Si estuviera en youtube viendo algo, y en el poema también se ven cosas, pondría Greeat, i love it o cualquier osa como esa. Como estoy por un blog te diré que el poema esta en su clímax desde que empieza. Y no lo abandona hasta el final. Las notas en el cajón de las bragas sólo auguran todo lo bueno que llega después. Y lo resumen.
ResponderEliminarJoder. Sin palabras hilia, sin palabras.
ResponderEliminarVoy a volverlo a leer.
Impactante el primer verso, inmejorable y fuerte manera de empezar, una imagen demoledora. Y el resto no pierde tono, al contrario, y deja -como te comentan arriba- sin palabras.
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