¿sabes cuándo me acuerdo de ti? nunca.
al
levantarme por la mañana no uso la taza que dejaste olvidada en un
rincón del armario de la cocina, ni camino con cuidado para no
despertarte, ni cierro la puerta de casa sabiendo que al llegar por la
noche habrá una nota diciendo que llegas tarde, o que te has
despertado pensando en mí, o que deseas que haya pasado un buen día.
no
abro el correo por si has cambiado de idea, ni marco tu número y no
guardo fotos nuestras en la cartera. no escojo los platos que tú
elegirías, ni bebo el vino que te gustaba, ni me pongo el vestido verde,
ni deambulo por las mismas calles, ni me asomo al balcón cuando escucho
una voz grave, ni hablo de ti. ni tan siquiera te menciono. y todavía
me resulta paradójico que algunos desconozcan que durante un tiempo
fuiste y exististe.
jamás
pienso qué estarás haciendo, con quién pasarás los fines de semana y si
todavía te acuerdas un poco de mí. no releo los libros que me
recomendaste, ni se me ocurre poner esa canción con la que me
despertaste el día de mi cumpleaños, justo antes de que planeáramos
nuestras primeras vacaciones juntos.
no
te pienso ni los lunes, ni los jueves, ni los viernes, ni cuando sigo
despierta a las tres de la mañana y doy vueltas en la cama y me levanto
para beber agua y me siento en el mismo suelo que tú solías pisar
descalzo. y cuando por fin me duermo, agotada y ojerosa, no te sueño, ni
te huelo, ni te respiro, ni te culpo, ni te veo en otros que no son tú.
tampoco
recuerdo las decepciones ni la rabia e ignoro el motivo de esa cicatriz
alargada en la rodilla derecha de cuando me caí una noche, borracha y
desorientada, mientras tú, muy alejado, en otro capítulo, con otras
tramas y con otros personajes, conseguías nadar hacia la orilla de un
lago calmado y plácido.
ni
tampoco me acuerdo de ti ahora. por eso mi mano nerviosa no sujeta este
lápiz afilado, ni estas letras invisibles dibujan formas desconocidas
en un folio vacío, ni tiene especial significado que me detenga en cada
palabra para ahogar el llanto. de ningún modo escribiría sobre ti, ni
mucho menos perdería el tiempo esperando algo que no deseo. no. ahora ya
camino sola, a mi ritmo, anestesiada, sanada, entre las siniestras
sombras, las flores mustias, los consumidos cirios. entre los que se
creen vivos y sin embargo nos sabemos muertos.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPrecioso. Lo mejor que te he leído.
ResponderEliminarEs genial. Lo he sentido cercano, cae una lágrima por aquí...
ResponderEliminarGenial, genial, ya no sé si esto son legañas o lágrimas.
ResponderEliminarOtra lección gigante de tu manual de cómo escribir desde la inspiración, la inteligencia y el dominio técnico. Perfecto. Con todas estas flores no te he dicho que me ha gustado mucho pero claro, a lo mejor ya te has dado cuenta.
ResponderEliminarLa negación es el primer paso para empezar a olvidar. Uno cree que el tiempo, que la suerte o el destino ayudan para algo, y todo es cuestión de hacernos creer algo que es mentira. Juegos de la mente
ResponderEliminaranda que no le queda camino aún..
ResponderEliminarIncreíble. Nudos de corbata ante semejante elegancia al escribir.
ResponderEliminarSalvando noches.
ResponderEliminargracias a todos. no; mil gracias a todos.
ResponderEliminarVestido verde. Me quedo con eso. Que el resto siga su camino en tu/el olvido.
ResponderEliminarAy jesús, hilia lo que escribe
ResponderEliminar