25 septiembre 2010

estoy gorda. no. soy gorda. no estoy hablando de unos kilos de más. no. estoy hablando de muchos kilos de más. de demasiados kilos de más. de tantos kilos de más que soy la diana perfecta para los mirones indiscretos cuando salgo a la calle, lo cual no ocurre muy a menudo. de tantos kilos de más que mi voluminosa tripa no permite que me vea los pies rechonchos y siempre azulados por el peso que estan obligados a soportar. de tantos kilos de más que cuando me miro al espejo no puedo creer que la imágen reflejada sea la mía. de tantos kilos de más que cuando alguna alma cándida me sugiere comer una ensalada en vez de una bolsa de patatas fritas, suena a broma de mal gusto porque la diferencia de calorías no causaría ni una milesima de transformación en mi cuerpo deforme.
la culpa es mía y de nadie más. me paso el día y la noche comiendo. muchas veces no tengo hambre, pero es un hábito que llevo años practicando. un mal hábito. hay quien se pasa el dia bebiendo café pero esto parece no ser tan grave como mi predilección por la comida. mi vida gira entorno a ella. cuando he acabado de desayunar ya estoy pensando en qué voy a comer al mediodía, lo cual no deja de ser ridículo porque jamás puedo esperar hasta el mediodía sin engullir algo antes.
nunca he hecho dieta. ninguna. nunca. es algo que ni me planteo porque si con lo único con lo que disfruto es con la comida y me quedo sin esto, qué voy a hacer durante el día? algunos dirán que hay millones de otras cosas por hacer. no dudo que las haya. pero no me interesan. de verdad. lo sé.
tampoco me planteo si me gustaría estar delgada. no lo estoy, así que no pierdo el tiempo pensando cosas que nunca van a suceder. desafortunadamente al inconsciente no lo puedo controlar; alguna noche sueño que sí lo soy y que puedo salir a la calle sin sentirme un monillo de feria y que puedo andar sin sufrir dolorosos pinchazos en los tobillos y que los pantalones que llevo puestos no están a punto de reventarse por la costura sino que me van ajustados porque quiero marcar culo a propósito. a veces lloro cuando me despierto y mientras lloro voy a la nevera y me atiborro de lo primero que encuentro. después sigo y sigo y sigo: comiendo y llorando. luego vuelvo a la cama, y con la tripa llena me calmo y me duermo. cuando me despierto al dia siguiente, no sólo sigo estando gorda sino que además mis ojos están rojos e hinchados de tanto llorar pero sé que, en unas pocas horas, al menos estos volverán a su tamaño habitual.


21 septiembre 2010

homenaje a los puntos suspensivos

si el ser humano no hubiera inventado el sofá de tres plazas con cojines de 70x70, los puntos suspensivos deberían recibir el equivalente al nobel en los premios a las mejores creaciones humanoides. cómo se puede decir tanto, o tan poco, a través de algo tan simple? qué gran idea y sin embargo, qué gran fatalidad que sólo se puedan utilizar sobre el papel (o pantalla). alguien debería crear una palabra, un sonido o tal vez un gesto para que en el lenguaje no escrito el inmenso poder de estos tres puntos tuviera el mismo extenso significado. por ejemplo, a voz de pronto se me ocurre, rascarse el codo derecho repetidamente o imitar el sonido de un cazabombardero ruso F-22.
de acuerdo, en determinadas situaciones el gesto o el sonido podrían considerarse no apropiados:
a / versión escrita
- te quieres casar conmigo?
- … (qué forma más digna de decir: creo que no, pero gracias)
o b/ versión cara a cara
- te quieres casar conmigo?
(y como el sonido del F-22 no me sale muy bien todavía, imito el del SU-34 y se inicia un embrollo con mi posible futuro marido que ahora mismo no viene al caso)

no lo acabo de ver aunque en cualquier caso, todo buen invento requiere algo de tiempo de adaptación y sino que se lo expliquen al inventor de la rueda o al de la epy-lady, por poner sólo dos ejemplos cruciales.

por no mencionar lo del nombre adjudicado. nadie en la historia ha conseguido hasta ahora bautizar tan acertadamente: puntos suspensivos. de suspensión o suspense. de ambiguo y preciso. de neutral y subjetivo.

imposible negar las interpretaciones varias de tres puntitos estratégicamente bien colocados en un texto. porque la coma es enumeración aburrida, el punto y coma un híbrido que ni es ni deja de ser, el paréntesis un extra inecesario, el punto, enfermedad terminal. los puntos suspensivos pueden ser infinito y pueden ser nulidad.
o pueden ser un siempre grandioso “sin comentarios”.

19 septiembre 2010

Postales

La compré pero no quise enviártela.

No quise que vieras esa foto idealizada del lugar donde me dediqué a perder el tiempo.
No me apetecía que pensaras que estaba en el "Primo Hermano del Caribe". No quería que vieras azul-turquesa el verde amarronado del agua; que confundieras señores-salchicha con guardianes de la bahía al más puro estilo californiano.

Y es que puede que las postales no sean más que una pequeña mentira pretenciosa que mandas a tus vecinos del B durante las vacaciones de verano; una creación de los verdaderos creadores del "photoliar"

http://teenagersmoustache.blogspot.com/

** creo que todo empezó por aquí