siii!!! llegué a san petesburgo esta mañana a primera hora tal y como había previsto el error en el cambio de agujas del tren, originariamente con destino segovia. ¿y qué puedo decir? !estoy encantanda! qué gran ciudad.
el viaje ha durado poco. me quedé dormida a la una de la madrugada y seis horas después habíamos llegado. me da rabia haberme perdido el paisaje pero quería estar fresca y despierta para cuando llegara. tampoco vi a muchos pasajeros subirse al tren, ni en los vagones, pero supuse que por las fechas en las que estamos, ya todos han llegado a sus destinos de vacaciones. como he dicho, estaba demasiado feliz como para fijarme en estos pequeños detalles.
y sin embargo, justo al llegar, ha habido algo que me ha sorprendido: tengo la sensación de que ya he estado aquí antes. sé de buena tinta que esto es imposible. quiero decir, uno se acuerda de los sitios que ha visitado, ¿no? aunque no le hayan gustado nada, aunque no haya vivido experiencias a destacar, se seguiría acordando, no?
definitivamente es mi primera vez en esta ciudad y aún así, al bajarme del tren y fijarme en los carteles que indican cómo llegar al centro, me sorprendo al comprobar que puedo interpretarlos y que de hecho, no necesito ningún mapa. puedo leer el nombre de las calles, de las tiendas, de los titulares de los periódicos y entiendo a la gente que se cruza conmigo cuando comentan lo dormidos que están o sus planes para el fin de semana.
me sorprendo cuando al entrar en un bar y pedir un café con leche corto de café, como a mi me gusta, no he tenido que rebuscar en el diccionario como se decía “gracias” en ruso y que el camarero me ha entendido a la primera. diría incluso que me ha sonreído con cierta familiaridad, pero igual esto ya son paranoias mías.
me sorprende que esté pendiente continuamente del reloj y que a las nueve menos diez pague por el café sin tener la necesidad de preguntar cuanto cuesta, ni perder el tiempo aclarándome con los rublos y salga disparada hacia un edificio color mármol que está justo delante de este dichoso bar donde por algún motivo, les suena mi cara.
y todo esto me parece muy raro, por qué estoy en san petesburgo, ¿cierto?
19 agosto 2010
16 agosto 2010
caso clínico: no sé qué hacer
el problema de no saber lo que uno quiere en la vida es que se va picoteando de un lado y de otro con muchas probabilidades de que ninguna de las opciones acabe de satisfacer. es lo que se conoce como el síndrome de ¿qué-coño-quieres?
los síntomas son fáciles de detectar. en una fase inicial el enfermo suele mostrar apatía, desgana, adicción a pasar largas horas en la cama (o al chocolate o a cualquier otro gesto que requiera cero productividad) y predilección por el color gris. es lo que se conoce como fase no-sé-qué-hacer-con-mi-vida.
de repente, sin previo aviso, de un dia para otro incluso, hay un cambio de actitud radical y el sujeto muestra una ilusión exagerada (transitoria), contagio (sospechoso) de felicidad y la imperiosa necesidad de hablar durante horas (interminables) del proyecto en el que se va a embarcar. es la fase del ¿por qué-no-se-me-había-ocurrido-antes? o bien os-vais-a-enterar-de-lo-que-puedo-hacer o bien ahora-sí.
sin embargo, sus amistades y familidares lo sufren más bien como un este-tio/a-está-loco/a o pobre-no-tiene-solución o no-hay-quien-le/la-entienda.
la duración de esta segunda fase es directamente proporcional a la dimensión del proyecto que se dispone a comenzar. es decir, si estamos hablando de un plan que requiere mucho tiempo, dinero, concentración o esfuerzo, las probabilidades de que el individuo persista en su nuevo objetivo son escasas.
por el contrario, si el plan ha sido previsto a escala menor es posible que lo lleve a cabo y lo termine. obvia decir que raramente se llega al extremo de finalización y en los pocos casos que sí sucede, el paciente tampoco muestra demasiada satisfacción ya que es perfecto conocedor de su irremediable vuelta a la fase uno (recordemos: dubitación, desconcierto y re planteamientos varios).
esta grave enfermedad afecta a más de un tercio de la población mundial y desgraciadamente todavía no se ha descubierto cura alguna que dé cierta esperanza a quien la padece. mientras tanto, miles mueren cada dia de falta de ilusión.
otro día continuaremos con los que sí saben lo que quieren de la vida. una ave raris en peligro de extinción. hasta entonces, feliz decisión y vodka para todos.
los síntomas son fáciles de detectar. en una fase inicial el enfermo suele mostrar apatía, desgana, adicción a pasar largas horas en la cama (o al chocolate o a cualquier otro gesto que requiera cero productividad) y predilección por el color gris. es lo que se conoce como fase no-sé-qué-hacer-con-mi-vida.
de repente, sin previo aviso, de un dia para otro incluso, hay un cambio de actitud radical y el sujeto muestra una ilusión exagerada (transitoria), contagio (sospechoso) de felicidad y la imperiosa necesidad de hablar durante horas (interminables) del proyecto en el que se va a embarcar. es la fase del ¿por qué-no-se-me-había-ocurrido-antes? o bien os-vais-a-enterar-de-lo-que-puedo-hacer o bien ahora-sí.
sin embargo, sus amistades y familidares lo sufren más bien como un este-tio/a-está-loco/a o pobre-no-tiene-solución o no-hay-quien-le/la-entienda.
la duración de esta segunda fase es directamente proporcional a la dimensión del proyecto que se dispone a comenzar. es decir, si estamos hablando de un plan que requiere mucho tiempo, dinero, concentración o esfuerzo, las probabilidades de que el individuo persista en su nuevo objetivo son escasas.
por el contrario, si el plan ha sido previsto a escala menor es posible que lo lleve a cabo y lo termine. obvia decir que raramente se llega al extremo de finalización y en los pocos casos que sí sucede, el paciente tampoco muestra demasiada satisfacción ya que es perfecto conocedor de su irremediable vuelta a la fase uno (recordemos: dubitación, desconcierto y re planteamientos varios).
esta grave enfermedad afecta a más de un tercio de la población mundial y desgraciadamente todavía no se ha descubierto cura alguna que dé cierta esperanza a quien la padece. mientras tanto, miles mueren cada dia de falta de ilusión.
otro día continuaremos con los que sí saben lo que quieren de la vida. una ave raris en peligro de extinción. hasta entonces, feliz decisión y vodka para todos.
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