29 octubre 2010

carta a los señores de por las mañanas

apreciados señores,

desde hace ya unos meses que cada día (bueno no) de lunes a viernes, nos vemos a las ocho, ocho y diez, según vayamos tarde o temprano y aunque no hayamos hablado nunca, les he cogido cariño. verles cada mañana, sentados en fila en el bordillo de la acera, esperando a que les pasen a recoger, comentando las noticias, o el fin de semana, o simplemente bostezando y aspirando el primer cigarrillo del día, hace que mis inicios de día sean menos insípidos.
primero eran dos o tres, pero imagino que su empresa ha ido creciendo (en tiempos de crisis, me pregunto a qué se dedican exactamente) y ahora ya son… seis? siete? por cierto… de dónde ha salido el último? sí, el chico joven, el que menos disimula. sí, sí, me he dado cuenta! o qué se pensaban? que yo no miro? pues claro que lo hago! pero tienen que entenderme, son seis contra uno e intimidan un poco. especialmente en esos días en los que una preferiría pasar desapercibida. aseguro que son pocos, pero haberlos haylos y me molestan más a mí que a ustedes. prometo trabajar este problema mío de auto estima balanceante.
la cuestión es que hoy me han decepcionado y de aquí el motivo de esta carta.

nos hemos visto a unos veinte metros de distancia, cuando cruzo y tiro por gran vía para arriba a coger el autobús. hasta aquí, nada nuevo. para mí es más fácil, lo reconozco: al venir a su encuentro no debo voltear cabezas, ni torcer cuellos, ni desviar miradas, ni hacer gestos extraños. aunque tampoco creo que este tema les preocupe mucho. a estas alturas, ¿para qué fingir?
así que hemos empezado el ritual matutino: se giran, murmuran, se avisan entre ustedes (hay qué ver lo majetes que son, de verdad. ¿trabajarán para alguna oenegé?), me da la risa floja, consigo controlarla, me pongo seria, hago como que miro algo fascinante que capta toda mi atención en la otra punta de la calle, me concentro para que la sensación de sentirme minuciosamente examinada disminuya y paso por delante del grupo como un auténtico florero primaveral! y justo en ese preciso instante, otro florero pasa entre ustedes y yo. y no sé si serán imaginaciones mías o la perjudicial tendencia que tenemos a mal pensar, pero es que me ha dado la sensación que en ese preciso instante ha habido una sobre exposición de crisantemos.

así que señores de por las mañanas, si a partir de ahora esta es la relación que vamos a mantener ustedes y yo, si a partir de ahora va a haber dos floreros en la misma franja horaria, voy a verme en la obligación de cambiar de ruta y buscarme nuevos jarrones.

atentamente,

1 comentario:

  1. Muy bueno. Espero que todo le vaya bien, señora mia.

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