03 junio 2012

de: para:

de: t.koshagov@jptinternational.com
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: ei 
¿has llegado tarde hoy? no te he visto en la entrada. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re:ei 
sí, he llegado media hora tarde. había un tráfico terrible. un camión ha volcado y hemos estado más de veinte minutos parados, pero bueno, ya estoy aquí, por fin. ¿no funciona el aire acondicionado hoy? !hace un calor aquí arriba que es imposible trabajar! 
y tú, qué ¿cómo estás? ¿mucho trabajo? 

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asunto: re: ei 
se ha estropeado. me lo ha dicho la recepcionista nada más entrar, pero creo que ya han llamado para que vengan a arreglarlo. 
mucho trabajo pero creo que podré escaparme un rato. tengo ganas de verte y repetir lo de ayer. ¿qué me dices? 

de: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: ei 
jajaja, tom, cómo eres. ¿así que te gustó? 
mi jefe está hoy de viaje y estoy esperando que me envíe unos presupuestos que liquidó ayer. tocapelotas como él solo. es que no puede dejarme tranquila ni un solo día. en cuanto termine, bajo. 

de: t.koshagov@jptinternational.com 
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asunto: re: ei
claro que me gustó. ¿a ti no? todavía tengo tus bragas en el cajón. 
aquí arriba el mío ha venido ya cruzado. no habrá follado hoy. avísame cuando estés libre, ¿ok? 

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asunto: re: ei 
ok, te aviso. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
para: s.sholckom@jptinternational.com 
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asunto: adivinanza 
buenos días nena, adivina qué. 

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asunto: re: adivinanza 
¿tom te ha llamado? 

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asunto: re: adivinanza 
mejor aún. quiere quedar. ¡otra vez! le gustó lo de ayer. ja. 

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asunto: re: adivinanza 
¡oh! ¿cuándo? 

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asunto: re: adivinanza 
dentro de un rato. estoy esperando que mi jefe me envíe un par de cosas y luego ya soy libre durante el resto del día. 

de: s.sholckom@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
qué suerte tienes. pues parece que se está colgando, ¿no? 
sabes el traje que me compré para la boda de mi hermana, ayer me lo probé y resulta que ahora me va pequeño. hoy empiezo régimen. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
para: s.sholckom@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
¿tú crees? bueno, ya son cuatro días seguidos, sin contar los millones de emails de estos últimos meses. algo le gustaré, ¿no? 
qué faena con lo del traje, cariño. ¿cuándo se casa? si quieres te paso una dieta que hice el verano pasado. no pasé nada de hambre y perdí casi seis kilos, pero luego con el estrés del trabajo los gané. debería empezar de nuevo. 

de: s.sholckom@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
!pero si tú estás estupenda! pásamela, a ver si me funciona a mí. 
y sí, no lo dudes, le gustas. ¿te has fijado en cómo ha venido hoy? 

de: m.barrimore@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
naomi, 
adjunto documentos con los presupuestos de la reunión de ayer con los de rgo company. haga un resumen y páselos a vicepresidencia esta mañana sin falta. llegaré a la oficina a las cuatro. coordine una reunión con ventas a las cuatro y media. dígale a rose o’brian de comunicación que también venga. 
necesito un regalo de cumpleaños para mi hijo, el pequeño, y reserve mesa en el mexicano para esta noche, para cuatro. 
avíseme cuando esté todo ok. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
para: m.barrimore@jptinternational.com 
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asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
señor barrimore, 
acabo de llamar a rose y me dicen que está de baja. en su lugar vendrá pat reyes, aunque llegará un poco más tarde porque está de visita con unos clientes. 
para su hijo he pensado unas entradas para ver a los knicks, quedan unas pocas disponibles todavía. 
que tenga un buen vuelo. 

de: m.barrimore@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
naomi, 
¿pat reyes? ¿quién es pat reyes? ¿tampoco está josh? 
ok a las entradas de los knicks. asegúrese de que los asientos están cerca de la pista y compre cuatro. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
para: m.barrimore@jptinternational.com 
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asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
señor barrimore, 
pat reyes es la ayudante de rose, hace dos años que trabaja en la compañía. josh confirma que vendrá él mismo. 

de: t.koshagov@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: ei 
oye, ¿cómo lo tienes para bajar ahora? entro en una reunión en veinte minutos y no sé a qué hora nos dejarán ir. 

de: n.thorpe@jptinternational.com 
para: t.koshagov@jptinternational.com 
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asunto: re: ei 
se me está complicando la mañana. ¿ahora? pero rápido, ¿de acuerdo? ¿en los baños de la menos uno? 

de: t.koshagov@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: ei 
en cinco minutos estoy allí. 

de: n.thorne@jptinternational.com 
para: s.sholckom@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
nena, voy a bajar ahora. luego te cuento y te paso lo de la dieta. 

de: s.sholckom@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
cc: 
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asunto: re: adivinanza 
pásalo bien y tened cuidado. ¡y quiero detalles! 

de: m.barrimore@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
naomi, acaban de retrasar mi vuelo. cancele la reunión y pospóngala para mañana a las nueve de la mañana. cancele también el restaurante mexicano y avíse a mi mujer del retraso. llego a las diez, que no pase a recogerme. envíe al chófer de la empresa. confirme entradas compradas. he hablado con vicepresidencia. no han recibido los presupuestos todavía. envíelos ya. es urgente. 

de: s.sholckom@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
¿dónde estás? menuda sesión, ¿no? 

de: s.sholckom@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: re: adivinanza 
¿hola? tu jefe ha estado llamando… 

de: m.barrimore@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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coo: 
asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
naomi, llevo quince minutos llamándola. llámeme, es urgente. 

de: t.koshagov@jptinternational.com 
para: n.thorne@jptinternational.com 
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asunto: ei 
he llegado a la mesa todo sudado, ha sido fantástico. ¿te ha gustado a ti?

de: n.thorne@jptinternational.com
para: m.barrimore@jptinternational.com
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asunto: re: cotizaciones y presupuestos – reunión rgocomany.ltd 
¿ha llamado barrimore? pero qué pesado es ese tío, que se espabile un rato, por favor, !que ya no puede una ni levantar el culo de la silla ni un solo momento! sabes qué me ha dicho tom… que le gustaría probar en el sofá de barrimore. jaja. mañana nos quedamos hasta tarde y lo estrenamos. que se joda. y bueno, si te cuento lo que me ha hecho en los baños, te mueres. ¡ese hombre es increíble! 

de: n.thorne@jptinternational.com
para: s.sholckom@jptinternational.com
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asunto: adivinanza 
¿qué si me ha gustado? ¿a ti qué te parece? creo que nos han escuchado hasta los de la quinta planta. hoy necesito que me devuelvas las bragas. 

-hola naomi, soy jane, la recepcionista.
-hola jane, dime.
-tengo al señor barrimore al teléfono. pregunta por ti.
-oh, pásalo, claro.

-¿naomi?
-señor barrimore, disculpe, hemos tenido un fallo en la red y…
-ya, sí… verá, acabo de recibir un email suyo un tanto extraño que necesito que me explique, si puede ser.

de: s.sholckom@jptinternational.com
para: n.thorne@jptinternational.com
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asunto: adivinanza 
tranquila, que no os hemos oído. ¿vas sin bragas? oh, vaya. creo que se te están cruzando los emails, cielo… ¿has hablado ya con tu jefe? nena, estaba nervioso.

30 mayo 2012

A Jacques estaba segura de volver a verle en octubre y me despedí de él sin tristeza. Había sido suspendido en su examen de derecho y estaba un poco abatido. En su último apretón de manos, en su última sonrisa, puso tanto calor que me emocioné. Me pregunté ansiosamente después de haberme alejado si no habría tomado mi serenidad por indiferencia. Esa idea me desoló. !Me había dado tanto! Pensaba menos en los libros, en los cuadros, en las películas, que en esa luz acariciadora de sus ojos cuando yo le hablaba de mí. De pronto tuve necesidad de agradecérselo y le escribí una carta de un tirón. Pero mi pluma se quedó en suspenso encima del sobre. Jacques apreciaba enormemente el pudor. Con una de sus sonrisas llena de misteriosos sobrentendidos, me había citado en la versión de Cocteau la frase de Goethe: "Te quiero; ¿es que eso te concierne?"

Memorias de una joven formal, S. de Beauvoir

23 mayo 2012

anotaciones

pasé por delante de la biblioteca del barrio y decidí entrar. tenía algunos libros esperando en casa, pero no me apetecía empezar ninguno de ellos y creí que sería una buena idea escoger uno o dos al azar, por su portada o su título. un criterio que la mayoría de veces termina con el libro a medio leer, pero que otras pocas me ha dado resultados muy satisfactorios.
estuve dando vueltas en la sección de biografías, pero no tenía ganas de leer sobre miserias humanas. todas las biografías, tarde o temprano, tienen un capítulo miserable y triste. algunas las superan y otras las arrastran hasta el final. pasé a la sección de viajes y cogí un par de guías de la índia, pero recordé que mi presupuesto para ese verano probablemente no me llegaría ni para una semana en la costa y al final terminé en la sección de novelas, donde suelo terminar siempre. cogí uno de un autor del que ya había leído algo en el pasado y me había gustado y otro de relatos breves, pequeño y con pocas páginas que imaginé leería en un par de horas. al llegar a la mesa, el bibliotecario me pidió el carnet con desgana. siempre espero que alguno de ellos despierte de su letargo y me diga “oh, buena elección” o “yo leí este y me encantó, ya verás”, pero al final sólo dijo “para el día 27” y me devolvió el carnet y los libros sin mostrar ningún interés por mis selecciones. 
al llegar a casa preparé un té, coloqué los cojines adecuadamente y me estiré en el sofá con la taza humeante. decidí comenzar con el libro de cuentos. en la solapa del libro aparecía una fotografía del autor en blanco y negro, con una sonrisa comedida y una expresión complaciente. justo debajo, un breve texto a modo de biografía: había nacido ahí, se había mudado más allá, había sido profesor de literatura aquí y allá, había publicado media docena de obras y había ganado un par de premios de poco prestigio. nada excepcional. me desilusioné un poco y pensé que sería otro libro mediocre de otro escritor mediocre. giré la página. dedicaba la obra a una tal astrid que imaginé sería su mujer o su hija, o su editora, aunque por mi carácter romántico preferí pensar en alguna de las dos primeras opciones.
el primer relato se titulaba “un pequeño susto”. era la historia de una pareja joven que se acababa de casar y tenía su primera discusión como marido y mujer. me enganchó desde el principio. estaba escrita con un estilo divertido y ligero, los diálogos eran reales y la historia muy creíble. me gustaron los personajes, la relación entre ellos, las descripciones de sus gestos y reacciones y sobretodo el final, inesperado y sorprendente. sin embargo, al terminar la última frase observé que en la misma página, escrito en lápiz, con un trazo fino y una letra pequeña pero legible alguien había anotado su propia opinión: "totalmente absurdo, nadie se comportaría de esta forma en una situación similar. las cosas no funcionan así."
no me molestó tanto el hecho de que alguien no compartiera mi opinión acerca del cuento, algo muy lógico y totalmente lícito, sino que este alguien hubiera tenido la desfachatez de escribir en un libro prestado de la biblioteca. ¿por qué la gente tiene tan poco cuidado con las cosas que no son suyas? ¿qué sentido tenía poner una crítica anónima a un libro que leerían otros lectores anónimos a los que nunca llegaría a conocer? ¿o quizá era esta la gracia del asunto? 
le di un sorbo al té, que se había enfriado mientras leía, y comencé el segundo relato: “en la guerra”. no suelen gustarme las narraciones que hacen referencia a las guerras. es un tema que me aburre, que me queda muy lejano y no suelo prestar atención a las estrategias militares, ni a los rangos, ni me gusta la sangre, ni entiendo sobre armas y sin embargo también esta historia me gustó desde el principio hasta el final. quizá hubiera eliminado algunos pasajes que se me hicieron largos y que aportaban poca información al relato, pero en general me pareció también una buena crónica, original y totalmente diferente a la anterior. con un ritmo más acelerado, con personajes menos amables y con descripciones precisas y perfectas. pero por los comentarios manuscritos deduje que al otro lector tampoco le había gustado: "si todas las guerras fueran así, la paz mundial sí existiría. falta base e información sobre el tema."
me enfadé. si ya llevaba dos historias y ninguna de las dos le había gustado, ¿por qué no dejaba de leer y buscaba otro libro más afín a sus gustos? qué ganas de perder el tiempo y sobre todo, de hacerse notar. sospeché que en cada una de las narraciones aparecería su preciado veredicto y no pude reprimir echar una ojeada rápida al final de cada una de las historias. efectivamente, en todas se exhibía su caligrafía, pequeña, inclinada hacia la derecha, con un círculo redondo encima de las ies y las o sin cerrar. su dictamen estaba en cada uno de los finales, a modo de comentario de texto superfluo, negativo e innecesario, y aunque me despertó la curiosidad saber qué pensaba del tercer cuento, decidí leerlo antes para tener mi propia opinión y prescindir de sus resabidas nociones sobre la vida en general. pero coincidimos y me asombró. era una narración floja, con una historia que se perdía en medio de miles de descripciones facilonas y poéticas que no cuadraban con la trama ni con unos personajes que desde el principio no me cayeron bien. esta vez, su valoración fue: "vaya mierda." yo, menos radical, hubiera utilizado una expresión más diplomática y neutral, pero empezó a gustarme su sinceridad. 
miré el reloj. eran casi las nueve de la noche y decidí cancelar la cena que tenía prevista para aquella noche. inventé un terrible dolor de cabeza y puse el móvil en silencio para que nadie me molestara. me levanté del sofá, bajé las persianas, fui a la cocina, abrí la nevera, busqué algo que no había, la volví a cerrar y recoloqué los cojines antes de echarme de nuevo. 
volvimos a coincidir en el cuarto y en el quinto. en el sexto me sorprendieron sus palabras: "da para reflexionar sobre la muerte y la pequeñez del ser humano." y era cierto. y en el séptimo no aguanté más y leí primero su comentario antes que la narración. al terminarla, estaba, otra vez, totalmente de acuerdo con ella. sí, decidí que tenía que ser una mujer quien anotaba sus impresiones en el libro. esa caligrafía tenía que ser de mujer. demasiado fina para ser de un hombre, sentencié, convencido de mi sexto sentido. 
poco a poco el libro dejó de interesarme. leía las historias en diagonal, sin prestarles atención y esperando llegar al momento de encontrarme con su parecer. una vez leído me quedaba unos minutos reflexionando con sus evaluaciones, que ahora ya me parecían convincentes y acertadas. mentiría si dijera que no pude evitar pensarla de forma física. la imaginé también recostada en un sofá como el mío, con su té, aunque quizá fuera más de café, y con el libro reposando en su regazo y el lápiz entre sus delicadas manos. una cabellera rojiza y una risa fácil y contagiosa, unas piernas largas y una cintura estrecha.
muy a mi pesar terminé el último relato, que ni recuerdo de qué trataba. hubiera deseado continuar toda la noche con ella, o al menos prolongar el final, pero me pudo la impaciencia y no pude parar de leer hasta la última página, y por lo tanto, su último comentario: "búscame, estoy en otros."
me quedé helado. miré a mi alrededor, al libro, a la frase escrita y finalmente al reloj. eran las doce y veinte de la noche. era una idea descabellada, una tontería, una pérdida de tiempo, pero lo decía bien claro: "búscame". mil ideas sin sentido se atropellaban dentro de mi cabeza. todavía faltaban nueve horas para que la biblioteca abriera de nuevo ¿cuántos libros podría haber en esa biblioteca? ¿cómo dar con los que estaban anotados por ella? ¿y quién me aseguraba que era solamente esa biblioteca y no otras?
me levanté del sofá, nervioso y de mal humor. nunca daría con ella. era imposible. si al menos hubiera dejado más datos… aun así me fui a la cama con la firme idea de buscarla, tal como había pedido. empezaría con otros libros del mismo autor. era lo más lógico, y luego continuaría con otros similares, o con los de la misma estantería. tenía que dar con ella y seguir leyéndola. 
esa noche dormí mal y tuve pesadillas que hicieron que me desvelara temprano y ya no pudiera dormir más. aproveché para empezar el otro libro que había cogido y centrarme en otra cosa, pero estaba en blanco. sólo las palabras del escritor, sin más, sin segundas interpretaciones, sin comentarios, sin apreciaciones. me pareció aburrido y soso y terminé por cerrarlo y tomar una ducha. 
fui el primero en entrar. casi corriendo me dirigí hacia la sección de novela donde había visto el libro de relatos y el corazón me dio un vuelco al comprobar que había otro más del mismo autor y que también era de relatos cortos. tenía que estar allí. lo abrí ansioso. la misma foto, la misma biografía, distinta dedicación. pasé unas páginas más. vi algunas palabras subrayadas en lápiz, con el mismo trazo irregular, y me impacienté. fui hasta el final del cuento, esperando encontrar esa letras familiares, pero no había nada escrito. miré en las demás hojas. más palabras y alguna frase señalada, pero ningún comentario. pensé que tal vez la conexión entre vocablos y oraciones marcadas aportaría alguna pista de la misteriosa mujer y sin dudarlo cogí el libro y fui hacia la mesa donde estaba el mismo bibliotecario del día anterior. 
al entregarle el carnet me miró de una forma un tanto extraña. pensé que era porque se acordaba de mí y le sonreí amigablemente. 
- ¿así que le gusta este autor? – preguntó. 
- sí, no está mal. - contesté apresuradamente. hoy no tenía ganas de conversaciones triviales. quería llegar a mi casa y leer. leerla.
- yo lo descubrí hace poco. el libro que cogió usted ayer lo leí la semana pasada y éste – dijo señalando el tomo que todavía sostenía en mis manos – lo terminé hace un par de días, pero está mejor el otro. 
- ya. – respondí. 
- aquí tiene, para el día 28. 
cuando llegué a casa lo dejé encima de la mesa y no me molesté ni en leer el prólogo. quizá no había sido él. tal vez era sólo una casualidad, pero ya me daba igual. no me apetecía saber nada más de ella, o de él.