17 febrero 2011

hay libros que no deberían leerse en la consulta del dentista, que no deberían leerse para pasar el rato, ni para llevarse de vacaciones en agosto y permitir que se rebocen de arena y crema bronceadora.
hay libros que deberían ser leídos con los ojos bien cerrados, asimilando el significado de todos los verbos, adjetivos, artículos y comas, sin ruido, ni movimiento, ni música de fondo, ni casi respiración.


hay libros y luego está todo lo demás.

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado."


El amante, M. Duras

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