04 diciembre 2010

- Por qué nos miran con tanto desprecio? - preguntó Chloé - Como si trabajar fuera bueno.
- Siempre les han dicho que era bueno - dijo Colin -. En general, se considera que es bueno. De hecho, nadie se lo cree. Se hace por costumbre y a para no pensar en ello, precisamente.
- En cualquier caso, es una tontería hacer un trabajo que podrían hacer las máquinas.
- Hay que construir máquinas -dijo Colin -. ¿Pero quién lo hará?
- Claro, para hacer un huevo hace falta una gallina - dijo Chloé -, pero una vez que se tiene la gallina se pueden tener montones de huevos. Así que mejor empezar por la gallina.
- Habría que ver - dijo Colin - quién impide que se hagan máquinas. Debe de faltar tiempo. La gente pierde el tiempo viviendo, así que ya no les queda tiempo para trabajar.
- ¿No será al revés? - dijo Chloé
- No -dijo Colin -. Si tuvieran tiempo para construir las máquinas, después ya no tendrían que hacer nada más. Lo que quiero decir es que trabajan para vivir, en lugar de trabajar para construir máquinas que les ayudarían a vivir sin tener que trabajar.
- Resulta complicado - estimó Chloé.
- !Qué va! - dijo Colin -, es muy sencillo. Tendría que producirse progresivamente, por supuesto. Pero se pierde tanto tiempo en hacer cosas que se desgastan...
- Pero ¿no crees que preferirían quedarse en casa y besar a su mujer, e ir a la piscina y a divertirse?
- No - dijo Colin -. Porque no piensan en eso.
- Pero ¿qué culpa tienen ellos si creen que trabajar es bueno?
- Ninguna - dijo Colin -, no es culpa suya. Lo hacen porque les han dicho: "El trabajo es sagrado, es bueno, es agradable, es lo principal, y sólo los trabajadores tienen derecho a todo." Lo que pasa es que se las apañan para hacerles trabajar sin parar y entonces no pueden sacar ningún provecho.
- Pero ¿qué pasa?, ¿son tontos? - dijo Chloé
- Sí, son tontos - dijo Colin -. Por eso están de acuerdo con los que les hacen creer que el trabajo es lo mejor del mundo. Eso les impide pensar e intentar progresar para no trabajar más.
- Hablemos de otras cosas - dijo Chloé -, que esos temas son agotadores. Dime si te gusta mi pelo.
- Ya te he dicho...
Y la sentó sobre sus rodillas. Se sentía de nuevo completamente feliz.
- Ya te he dicho que te quería mucho, al por mayor y al por menor.
- Pues entonces pormenoriza - dijo Chloé dejándose llevar entre los brazos de Colin, mimosa como una culebra.

La espuma de los días - B. Vian


1 comentario:

  1. Es un libro precioso y extraño. Me ha encantado releer un fragmento así, sin esperarlo.

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