27 diciembre 2010

feliz cumpleaños

su madre le contaba a menudo que había nacido un jueves a las seis de la mañana. esa madrugada no hacía mucho frío y llegaron al hospital con rapidez, teniendo en cuenta que el tráfico a esas horas era casi inexistente. el parto fue fácil y breve. el bebé pesó tres kilos exactos, apenas lloró cuando le pegaron para que empezara a respirar, comió con apetito y dos días después del alumbramiento el doctor les mandó para casa. a partir de ese día, toda la familia celebraba su cumpleaños los veintisiete de diciembre.
con los años decidió dejar de festejarlos: a nadie le apetecía comer tarta, ni comprar más regalos después de las orgías navideñas y además, llegó a la sabia y cruda conclusión de que en realidad, tampoco había mucho que celebrar: nacer, al fin y al cabo, no había sido cosa suya y lo consideraba un acto totalmente circunstancial.

se devinculó tanto de esa fecha que cuando alguien le preguntaba qué edad tenía, debía pensarlo durante unos segundos. la mayoría de veces mentía deliberadamente para no tener que hacer el esfuerzo de sumar, añadir y darse de bruces con la realidad, porque a pesar de su ficticio olvido, el tiempo sí se acordaba y se lo recordaba cada día, pero especialmente todos los veintisiete de diciembre.

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