10 diciembre 2010

intro

el problema es el sexo: ya no me gusta follar con mi novio. más bien me aburre tremendamente y activa mi mal humor; es como recitar la tabla de multiplicar del cero: predecible y sin cambios en el resultado final. y yo siempre fui de letras.
sé qué va a hacer a cada segundo, qué me va a pedir que le haga y cuanto va a tardar en terminar su mediocre actuación. sé incluso qué palabra va a exclamar cuando se eche a un lado de la cama, diez minutos después, extenuado, como si hubiera participado en todas las pruebas de unos juegos olímpicos: perfecto.

¿perfecto? hay que ver la abismal distancia que nos separa en lo que se refiere a la idea de perfección.

la solución al problema sería cambiar de especímen masculino o bien hablar con el que tengo ahora. algún listillo iluminado dijo que la comunicación es la base del entendimiento. supongo que esto también puede aplicarse al mundo de las parejas. bien, de acuerdo, pero sabiendo que él no parece tener ningún problema con nuestra vida sexual, ¿cómo le hago entender que cuando está encima mío, jadeando y empujando, yo estoy deseando que acabe para poder tomarme una ducha y saciarme con chocolate? no encuentro la manera, ni el momento.

hoy, sin embargo, con toda mi buena voluntad y mis ganas de establecer algunos cambios para que la relación tire para adelante, he comprado un vibrador. la chica del sex shop me ha asegurado que estos funcionan muy bien, que se están vendiendo de maravilla, que ella tiene uno exactamente igual y está encantada. por un momento pensé que me contaría algún detalle más íntimo, pero al ver mi cara de asombro, se ha callado de repente y simplemente ha preguntado si quería que me lo envolviese. me he quedado con ganas de decirle que me lo llevaba puesto, pero parecía la típica persona que se toma su trabajo demasiado en serio y no estoy segura que hubiera entendido la gracia. o quizás le hubiera parecido muy obvia. he contestado que no hacía falta.
no es muy exagerado, ni tampoco tiene las venas marcadas, ni tiene velocidades, ni está coloreado: no quería presionar, ni impresionar a mi novio con impecables penes de película que además duran y duran y duran.
lo que ya no tengo tan claro es cómo va a reaccionar cuando lo vea. es probable que me lo tire por la cabeza acompañado de alguna exclamación mal sonante, o bien que me lo meta por el… um... bueno, en tal caso, ya habríamos avanzado un poco.

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