09 noviembre 2010

En un estudio publicado en 1895 en la revista Cincinati Medical Journal, el Dr. L.M. Phillips reflexionaba sobre la siguiente cuestión: "¿Qué influencia ejercen sobre mentes susceptibles las esculturas de desnudos expuestas en nuestros museos públicos y en el teatro fin-de-siecle?" Su respuesta fue un intento de aclarar el misterio de esta particular perversidad sexual por medio de su cuantificación. Excepto el caso de los artistas, a quienes se les había enseñado que la desnudez no era lasciva, y el 1% de la población que jamás había experimentado excitación sexual, todo el resto de la población, según creía el Dr. Phillips, sentía fuertes deseos sexuales cada vez que se enfrentaba a esas imágenes. Al 60% de la población, sexualmente sano, no le sucedía nada anormal. Pero al otro 39 por ciento la impresión que causaban estas estatuas era tan extraordinaria que perduraba mucho tiempo después. De hecho, la vista de esta desnudez causaba tal trastorno mental que podía conducir a la ninfomanía.

Una historia de la ninfomanía - Carol Groneman

4 comentarios:

  1. Seguramente el Dr.L.M.Philips era un pervertido, un obseso y un enfermo mental. ¿Que me dice usted del concepto "mente susceptible"? ¿Y de los resultados? Ya sabe lo que dicen: los psicólogos son los individuos más locos y pervertidos que existen. Ahí queda eso!
    Entre la visita del Papa y esto no salgo de mi asombro!!

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  2. Si alguien siquiera se planteó un estudio sobre la excitación sexual que produce una escultura realista de un desnudo humano, está claro que lo hizo desde un presupuesto sacado de algún sitio. Sospecho que de su propia mente.
    El Dr. L. M. Philips era un guarrete enfermo.

    Feliz sol martesado!

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  3. Barbarité, barbarité. Me resultaría de lo más bohemio que me excitase el Dionisio de Praxíteles pero lo cierto es que no. ¿De lo contrario sería ninfómana? Y si fuera un hombre ¿qué sería?

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  4. para anónimo: a mi lo que me asombra es el privilegio que tenían los artistas para no ser "mentes susceptibles". me pregunto cómo llegarían a tal control de sí mismos entre musa y musa.

    para cristina: es lo que tienen los presupuestos de las propias mentes, a veces son interesantes y otras aberrantes. en este caso concreto, creo que lo tenemos claro. ai, el gran poder de la mente humana!

    para jani: pues sí, padecería usted un claro cuadro de ninfomanía grave. y si fuera un chico, sufriría de satiriasis, que es lo mismo pero en versión masculina (y con connotaciones más suaves)... y no me hable del dionisio de praxíteles que me excito!

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