02 mayo 2012

enfermedades letales: la menstruación

quién soy yo, eh caballeros, para instruirles en cómo comportarse ante una fémina que se encuentra bajo la influencia del periodo. tengo por seguro que ya habrán soportado una o varias experiencias de este tipo y si están leyendo esto es que no sólo la soportaron, sino que además sobrevivieron a ella. mis más sinceras felicitaciones. para los que se estrenan en estos temas o quieran aprender algo más sobre este fascinante capítulo o las que hayan sufrido alguno o todos los traumas descritos a continuación, quedan invitados a seguir leyendo y ante todo, guardar la calma. todo parece complicado al principio, como cuando montaron en bici por primera vez o tuvieron que freír un huevo, pero verán como en realidad es fácil y tiene su lógica. lógica de mujer, claro: 
vamos a empezar con algo básico: la mujer es un ser complicado ya de por sí, por naturaleza, está en los genes y no hay excepción. desconfíen de las que digan que no, de las que prodigan que no se complican la vida y que lo blanco, blanco y lo negro, negro. error. falso. engaño. se la están colando. lo son igualmente, pero todavía no han asimilado su propia complejidad. si a esa maravillosa criatura de la naturaleza que enamora y desquicia a partes iguales, le sumamos los efectos mensuales de la regla, tenemos como resultado a un ser con todavía más poderes para enloquecer al más cuerdo, al más racional, al más sosegado.
obviando las causas fisiológicas que son terriblemente tediosas y pueden encontrarse fácilmente en la wikipedia, la mujer tiene, a grandes rasgos, dos o tres reacciones frecuentes en esos días, lo cual facilita mucho las cosas a la hora de manejar las circunstancias y sortear riesgos innecesarios. tenemos, por ejemplo, al divertidísimo: yo-sólo-quiero-cortar-cabezas.


los episodios de mala hostia temporal son algo común de lo que no deben preocuparse en absoluto. ni cuando ella le está echando la bronca más descomunal que hayan tenido nunca por haber dejado el vaso en el sitio equivocado, o porque se ha sentado usted muy cerca de ella, o muy lejos, o muy encorvado, o en su silla, o en otra, o porque simple y llanamente su respiración le produce unas irrefrenables ganas de matar. no se lo tome como algo personal. no es usted, de verdad. son las hormonas revoloteando y ese intenso dolor en el bajo vientre que es como un ensayo de parto natural, pero sin el retoño al final, ni los abrazos, ni las flores, ni los bombones. ni los pañales sucios, ni los mocos, ni la matrícula de la universidad, ni la paga mensual para la cocaína. lo mejor en estos casos, como ya habrán adivinado, es mantenerse alejado, pero no mucho porque si no será usted tildado de insensible. aunque si está muy cerca será un pesado controlador. esa medida justa, joder. esa misma que cualquier mujer sería capaz de precisar en cuando usted, hombre amable, la traspase. tener a mano la medicación, puede ayudar un poco. anímenla, con sutileza y buenas palabras, a que se la tome lo antes posible, un par de semanas antes, si es necesario, para evitar que su propia cabeza salga rodando escalera abajo debido a un hachazo limpio y veloz.
también tenemos el interesante: yo-sólo-quiero-llorar-por-los-rincones.


es otra característica común que puede aparecer en cualquier momento y sin aviso previo: un anuncio en televisión con cachorritos, unos vaqueros que no entran, un comentario tipo “he quedado con mis amigos para ver el futbol”, un grano, las puntas secas, quedarse sin chocolate, una fecha olvidada, un día de lluvia, un día de sol, un día de viento, un día a secas. en fin, que los motivos, en realidad son lo de menos. la mujer tiene ganas de llorar y punto y de nuevo no es usted la causa, aunque también podría ser que sí. eso dependerá del criterio de ella en ese momento. y aquí me temo que no hay pauta que valga porque para esto es criterio femenino y lo digo yo y no se hable más. sin embargo en este caso tal vez sea más probable resolver el problema de modo coherente. quiero decir, ante amenaza de perder la cabeza o lloro desconsolado, mejor lloro, ¿no?. que la mujer llora por un cachorrito, pues se le compra uno hasta que se canse de él y deba ser usted quien lo acabe paseando todas las noches. que llora porque es usted un egoísta que quiere salir con sus amigos, pues se queda en casa amargado y listo. que no tiene chocolate, le compra un palé. que llueve, tres semanas de vacaciones en la ribera maya. y así hasta que consiga cubrir sus necesidades básicas. 
sigamos. 
el yo-sólo-quiero-comerme-el-mundo-y-quien-dice-el-mundo-dice-cualquier-otra-cosa.


la mujer goza en esos días de una energía cósmico-hormonal que podría agotar al más hiperactivo. digamos que sintoniza con todo y con todos, como si se hubiera metido un chute de popper de efectos prolongados. se apunta a un curso de cerámica, de cocina japonesa, a una secta, planifica un trekking al himalaya para las próximas vacaciones, se corta el pelo, se lo tiñe, se arrepiente, empieza a hacer deporte, no sufre de dolores de cabeza sospechosos, le acompaña a ver el futbol con los amigos y termina bailando encima de la barra independientemente del resultado del partido. es casi tan perfecta como el hombre, pero sin el pelo en la espalda, ni esa peculiar manía de rascarse los huevos en público, ni hablar durante horas de temas aburridos, ni alardear de cualquier chorrada ni ay, perdón, que me alejo del tema. aprovéchense de esos días y no me sean delicados con eso de "es que yo no puedo con la sangre...". anímenla a que haga todo lo que desea, apóyenla en sus decisiones por muy descabelladas que parezcan y recuerden que en un plazo de tres o cuatro días ella volverá a la normalidad y a sus jaquecas.

y hasta aquí, dramas y caballeros, el tema de hoy. a pesar del título, que es unicamente para despistar y captar lectores, recuerden que la menstruación es algo natural, bello y agradable. un regalo. una maravillosa y evidente señal de salud, fortaleza y fertilidad y debe tratarse como tal. no se desanimen, lectores varones, si en esta vida les tocó ser hombre y tener que lidiar con esas cosas típicas de hombres, como um… sí algo habrá, seguro. en la próxima les puede tocar reencarnarse en fémina y comprobar cómo de sabia es la puta madre naturaleza y la puta madre que la parió. 

(para ovi y esas conclusiones femeninas a las que llegamos)

5 comentarios:

  1. Espectacular ensayo. Pensaba que iba a haber algo de amiguismo por las féminas por eso de que la que escribe es mujer pero sólo veo autocrítica inteligente, razonada y con muy mala idea. He padecido síntomas similares, especialmente el de tener una mujer que decía no ser complicada y sin embargo serlo, qué facil es hablar y convencer a priori y hasta que se demuestre lo contrario. He entendido con horror creciente la verdad de tus palabras mientras seguía los distintos síntomas y he llegado a mi propia conclusión: la menstruación es cosa de todos. O te jode directamente o lo hace indirectamente.

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  2. Pues yo no estoy de acuerdo.
    Mucho mito hay con el tema y creo que para muchos (y algunas veces muchas) resulta una buena escusa.

    Y no tengo nada más que decir.

    Anónima

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  3. jajaja cómo me he reído hilia, sólo nueve letras:

    Brillante

    Besos

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  4. Me han dicho que el drama viene en botes de mascarilla y todas descubrimos las puntas abiertas en esos días.
    Además, la menstruación sólo deja de ser letal cuando comienza a ser fetal. Pero eso ya es otra historia y otro tipo de acondicionador.
    Sonrisa. :)

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