24 enero 2011

inquilinos

diría que la última familia lo habitó unos seis meses. desde que yo vivo justo en frente, habrán pasado unos tres o cuatro inquilinos y sólo en un par de años. ahora el piso está vacío de nuevo. lo sé porqué nunca hay luz en la ventana del comedor y porqué las plantas del balcón que dejaron los últimos, están secas o muertas.

el chico de la agencia ha vuelto a enseñarlo esta mañana. eran una pareja joven, sin hijos, ella muy rubia y él muy bien trajeado. han estado un buen rato en el balcón, hablando de las posibilidades que tiene el piso, de las reformas que se deberían hacer en la cocina y el baño, mirando las vistas y luego se han fijado en mi, sentada en mi mecedora y sonriendo tímidamente. cuando han entrado, el chico de la agencia me ha saludado con un leve movimiento de cabeza y a continuación ha cerrado la puerta, asegurándose de que no entrara el frío por las ranuras de debajo. menuda tontería. si esta noche la abrirán de nuevo. ¡a ellos les gusta el fresco! como a mí.

en el resto de la jornada no los he visto. tampoco me ha extrañado mucho: a veces se pasan el día correteando y jugando y en cambio, otras veces desaparecen durante días. pero por la noche, como era previsible, han abierto la puerta del comedor y han estado un rato dando portazos y tirando cosas al suelo. pensaba que los vecinos se quejarían y acabarían llamando a la policía porqué estaban montando un estruendo monumental, pero nadie ha dicho nada y ellos han continuado con lo suyo. asomada desde mi ventana, veía las sombras de uno y de otro y aunque me cueste distingirlos, porque tengo ochenta y nueve años y cataratas en el ojo izquierdo, creo que hoy ella llevaba ese jersey que le hizo su madre antes del accidente. al cabo de una hora se han tranquilizado y yo he aprovechado para tomarme mis pastillas e irme a dormir.

al día siguiente, temprano, ha vuelto el chico de la agencia. calculo que tendrá unos treinta y pocos años y estoy segura que no le gusta su trabajo. su cara de hastío cuando debe enseñar el piso, no deja lugar a dudas. ha salido al balcón y ha encendido un cigarro, que ha fumado con tranquilidad. cuando lo ha terminado, se ha acercado a la puerta y ha estado revisándola. no entiende porqué no cierra bien ni porqué siempre la encuentra abierta. en cualquier caso, no parece muy preocupado por el tema ya que ha optado por dejarla tal cual está. con cuidado ha quitado el cartel de “se alquila” y lo ha llevado hasta el interior de la casa. ha salido de nuevo, me ha saludado como siempre y ha gritado: “la semana que viene va a tener vecinos nuevos”.

yo le he sonreído para no parecer descortés. se deben pensar que como soy vieja no me entero de nada. si quisiera podría denunciarles, pero a mi edad no me convienen más preocupaciones de las justas y necesarias. “lo que hacen ustedes es totalmente ilegal.” pienso “¿desde cuando se puede alquilar un piso que ya está ocupado?”

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