19 agosto 2010

paralelismos

siii!!! llegué a san petesburgo esta mañana a primera hora tal y como había previsto el error en el cambio de agujas del tren, originariamente con destino segovia. ¿y qué puedo decir? !estoy encantanda! qué gran ciudad.
el viaje ha durado poco. me quedé dormida a la una de la madrugada y seis horas después habíamos llegado. me da rabia haberme perdido el paisaje pero quería estar fresca y despierta para cuando llegara. tampoco vi a muchos pasajeros subirse al tren, ni en los vagones, pero supuse que por las fechas en las que estamos, ya todos han llegado a sus destinos de vacaciones. como he dicho, estaba demasiado feliz como para fijarme en estos pequeños detalles.
y sin embargo, justo al llegar, ha habido algo que me ha sorprendido: tengo la sensación de que ya he estado aquí antes. sé de buena tinta que esto es imposible. quiero decir, uno se acuerda de los sitios que ha visitado, ¿no? aunque no le hayan gustado nada, aunque no haya vivido experiencias a destacar, se seguiría acordando, no?
definitivamente es mi primera vez en esta ciudad y aún así, al bajarme del tren y fijarme en los carteles que indican cómo llegar al centro, me sorprendo al comprobar que puedo interpretarlos y que de hecho, no necesito ningún mapa. puedo leer el nombre de las calles, de las tiendas, de los titulares de los periódicos y entiendo a la gente que se cruza conmigo cuando comentan lo dormidos que están o sus planes para el fin de semana.

me sorprendo cuando al entrar en un bar y pedir un café con leche corto de café, como a mi me gusta, no he tenido que rebuscar en el diccionario como se decía “gracias” en ruso y que el camarero me ha entendido a la primera. diría incluso que me ha sonreído con cierta familiaridad, pero igual esto ya son paranoias mías.
me sorprende que esté pendiente continuamente del reloj y que a las nueve menos diez pague por el café sin tener la necesidad de preguntar cuanto cuesta, ni perder el tiempo aclarándome con los rublos y salga disparada hacia un edificio color mármol que está justo delante de este dichoso bar donde por algún motivo, les suena mi cara.

y todo esto me parece muy raro, por qué estoy en san petesburgo, ¿cierto?

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