23 agosto 2010

a destiempo

no sé muy bien si es por el calor que hace este verano o porque en los últimos días tenemos tanto trabajo en la tienda y voy tan agotada, que apenas tengo tiempo para parar un rato y descansar. la cuestión es que cuando me levanto ya sea de la cama por las mañanas o del sofá por las noches, tengo una súbita bajada de tensión que hace que durante unos segundos, a veces cinco a veces quince, todo empiece a girar, las piernas no aguanten mi peso y deba sentarme en el suelo o apoyarme en la pared para no caerme en redondo.
me divierte.
sí, perder el control de mi cuerpo durante unos instantes, sentir como el corazón bombea con más vigor aunque la sangre parece congelarse y las convulsiones se hacen cada vez más fuertes para luego desaparecer, me divierte. la primera vez que me sucedió, hace un mes o mes y medio, me asusté un poco, pero al comprobar que era algo transitorio y que al terminar el mareo me encontraba bien, dejé de preocuparme.
el otro dia, sin embargo, el bajón fue más fuerte y más de repente de lo habitual y no tuve tiempo de reaccionar. me caí como un saco de patatas de veinte kilos que ha sido arrojado desde un sexto piso. durante unos segundos creo que incluso perdí la consciencia pero volví en sí casi al instante. me medio incorporé y me quedé sentada en el suelo algo aterrada, no por el dolor del golpe, que todavía no notaba, sino por la sangre que empezaba a cubrir el ojo derecho. hubiera deseado que mi marido hubiese estado allí en esos momentos, pero como casi siempre, para cuando yo me despertaba, él ya se había marchado a la oficina. últimamente apenas coinicidíamos en casa. me levanté muy poco a poco, apoyándome en el respalo de la silla que no había tenido tiempo de coger hacía apenas unos segundos. la sangre había manchado mi camisa blanca y formaba un pequeño charco en el parquet. algo atontada fui hacia el baño y me miré en el espejo temiendo ver un corte irreparable, pero por suerte, no parecía tan grave. desinfecté la herida con alcohol, me cambié de blusa, limpié los restos de sangre del suelo y sólo llegué veinte minutos tarde al trabajo.
mis compañeros me preguntaron qué había sucedido y les mentí. no tenía ganas de explicarles lo del desmayo porque son unos exagerados y me hubieran mandado directa al médico. y sí, ya sé que tendría que haber ido pero el resto de dia lo pasé bien, no tuve más bajadas de tensión y además teníamos tanto trabajo que me prometí pedir cita para la semana siguiente sin falta.
por la tarde me vino a recoger mi hermana, que además, es mi mejor amiga. solemos merendar juntas tres veces a la semana y hablamos, hablamos, hablamos: de sus dos hijos, de las primas del pueblo, de nuestra madre, de mi marido, de su ex marido, de recetas de cocina, del tiempo, de perder peso, de unas vacaciones en la playa que siempre posponemos, de cuando eramos niñas y de cómo hubieran sido nuestras vidas si hubiéramos tomado otras decisiones.
a ella no le pude mentir y le conté lo del desmayo de esa mañana. enfureció. qué si era una inconsciente, que con los temas de salud no se juega, que no paraba, que trabajaba demasiadas horas y finalmente, que cuando me vino la regla por última vez. echamos cuentas.

de camino a casa paré a buscar un traje de mi marido en la tintorería. la dependienta miró mi ceja derecha un rato más de lo habitual. no tenía muy buen aspecto, debo reconocerlo. supuse que bien podría pasar por una clara muestra de maltrato físico y que sería mejor tapar el corte hasta que se cayera la costra.

llegué a casa, dejé el traje en el armario, puse una lavadora de ropa clara y preparé la cena. a las nueve, cuando ya estaba todo listo, llegó mi marido. parecía cansado y dijo que antes de cenar quería tomarse una ducha. ni me vio.
le esperé sentada en la cocina, jugueteando con la servilleta, pensando en si debía contarle lo del desmayo primero o lo de mi retraso. tardó un buen rato y cuando por fin regresó llevaba una maleta consigo.
- me voy de casa.

después creo que dijo algunas otras cosas más pero no las recuerdo muy bien. había tanto por hacer al dia siguiente… comprar un test de embarazo, curarme la herida, llamar a un par de clientes, tirar todas sus cosas, empezar a cuidarme…

2 comentarios:

  1. tia la historia es real??

    escribes muy bien, puedes ser guionista!!

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  2. Muchas gracias!
    la historia es real... o no es real...? ;-)

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