27 febrero 2014

un acto de fe

mientras toma su café con leche en la cafetería de debajo de casa relee, muy sorprendido y esperanzado, el horóscopo del periódico por segunda vez: 

aries: hoy será un gran día para todos los nacidos bajo este signo. se esperan grandes y maravilloso cambios. es muy posible que a primera hora obtengas una cantidad de dinero considerable o bien un ascenso laboral importante que te aporte cuantiosos beneficios. observa con atención las señales que se irán presentando a lo largo de la jornada y aprovéchalas. a nivel sentimental, si no tienes pareja, hoy conocerás a tu media naranja. 

paga el café y sale del bar con la certeza de que por fin su vida cambiará a mejor. ha pasado por una mala racha, pero parece que por fin todo esto ha quedado atrás. 

por la noche, esperando que el camarero de uno de los restaurantes más caros de la ciudad les sirva las ostras que han pedido, laura –que ha conocido hace apenas dos horas en la cola del fnac- le cuenta con todo detalle la inesperada herencia que acaba de recibir de una desconocida tía de parís. 
-¿no serás aries? – pregunta él de repente. 
-sí, lo soy, -contesta ella- pero no me digas que crees en estas tonterías. 
él disimula y dice que no, que en realidad nunca lee el horóscopo. 

cuando se mete en la cama, unas horas después, coge el trozo arrugado de periódico y lo repasa por última vez. 

“tal vez mañana”, piensa. 

5 comentarios:

  1. Como con los halagos tengo la teoría de que nos solemos creer mejor las buenas noticias. Porque nos conviene. Veo que te entrenas ahora en el relato corto. Pues este es perfecto. Toda la información contenida y sin sensación de apresuramiento a pesar del espacio.

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  2. De esos que dan mucho que pensar. De esas raras veces que no sabes muy bien qué decir.

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  3. Escepticismo mágico, le llamaría yo a esto. Y me apunto a lo que dice S., lo corto también te queda bien.

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  4. Si hay un sitio al que me traen solos los pies, aunque ande jodida, es a este paraíso de letras, qué son las únicas que soy capaz de leer en algunas ocasiones, ni te imaginas cómo me pierdo en tu grandiosa imaginación, y por eso sólo te voy a dar las gracias, no pienses nunca que vengo por nada más que eso, porque entonces... no me conoces nada querida y admiradísima Hilia, eres inmensa.

    Abrazo apretado

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