01 enero 2014

menú

primer plato

me siento, como cada año, al lado de mi hermana pequeña, que se ha rapado el pelo para disgusto de toda la familia, y mi prima bea, embarazada de cinco meses y con diez quilos de más encima porque dice que ahora tiene que comer por dos, a pesar de las náuseas matutinas. yo le digo que está muy guapa, pero mi madre me mira desde el otro lado de la mesa y pone cara de “no te pases, está como una foca” y se sirve la segunda copa de vino blanco porque a pesar de que acabamos de llegar ya está saturada de tanta gente. este año bea no bebe y le indica a mi madre que la botella es toda para ella. de todos los que estamos en la mesa son las únicas que prefieren el blanco al tinto. mi madre sonríe y contesta que no se preocupe, que ella no tiene que vigilar en absoluto. mi padre aparta un poco la botella hacia el centro de la mesa y le pregunta al novio de mi otra prima, carlota, hermana de bea, que cómo les va en la nueva empresa. él contesta que prefiere no hablar de trabajo. carlota asiente con la cabeza, dándole la razón al novio. mi padre acerca la botella de vino blanco y aparta la servilleta del plato justo cuando mi tía paloma, que hoy se ha puesto tacones a pesar de no saber andar con ellos, aparece con una bandeja. detrás de ella, su marido roque, la sigue con otra exactamente igual. la abuela, sentada en un rincón, al lado de la chimenea para que no pase frío, mareada por la hora de viaje en coche y sin tener ni idea de dónde está murmura algo, pero nadie lo entiende. bea, que está a su lado le pregunta si tiene hambre. la abuela, rascándose el cuello insistentemente, contesta “creo que el caramelo que me habéis dado estaba envenenado porque me quema la garganta”. “beba un poco de agua, ya verá como se le pasa” sugiere bea acercándole la copa. la abuela obedece, da un sorbo y la mitad del líquido se escurre hacia el babero que alguien le ha puesto para que no se manche la blusa blanca. cuando deja la copa en la mesa observa a bea con detenimiento, como si hasta ahora no se hubiera dado cuenta de que estaba allí, y al final termina por preguntarle que quién es y qué está haciendo en el salón de su casa. bea mira la botella de vino blanco y a continuación se acaricia la barriga con movimientos circulares. su marido jorge hace como que no ha visto nada y le comenta a tía paloma la pinta tan estupenda que tienen las dos bandejas. tía paloma sonríe, coge el plato de su marido roque y empieza a servir. 

segundo plato

los críos de mi hermana mayor, óscar y rubén, revolotean por debajo de la mesa tirándonos de los pantalones y deshaciéndonos los nudos de los zapatos. bea cree que no han comido nada y que alguien, aunque no especifica quien todos sabemos que se refiere a mi hermana susana, debería sentarlos en la mesa y enseñarles a comportarse. jorge le sirve un poco más de agua y también se pone un poco en su copa, aunque le pide a mi hermana pequeña que le acerque la botella de tinto. tía paloma retira los platos y carlota, yo y mi padre nos levantamos para ayudarla, pero inmediatamente nos manda sentarnos y nos repite que si no queremos arruinarle la sorpresa, no podemos en la cocina. carlota y yo nos sentamos. mi padre, con bastante dificultad, se agacha hasta debajo de la mesa y pellizca a óscar en las costillas. rubén se tira encima de él y por un momento la extensión que han puesto para alargar la mesa parece que va a volcarse. mi madre le grita que se levante, que ya no tiene edad para gatear por el suelo y que vigile con la cadera y rodrigo, el novio de susana desde hace seis meses y que conoció por internet aunque ella afirma que en realidad se conocieron en una parada de autobús, interviene diciendo que no hay de qué preocuparse, que el hombre está hecho un chaval. mi madre pone los ojos en blanco y susana le da un beso en la mejilla. rubén chilla, óscar se rie a carcajadas y mi padre, desde debajo de la mesa, suelta un “ay” que por un momento nos deja a todos en silencio. mi hermana saca un paquete de cigarrillos y enciende uno. roque le pide que salga al balcón, que hay niños y embarazadas. mi hermana resopla y se levanta. mi madre le pide que haga el favor de abrigarse, pero ella sale en manga corta y se asegura de coger también el móvil. el novio de carlota la acompaña. carlota, al verle, niega con la cabeza porque había dejado de fumar hace ocho días, pero no dice nada. ya fuera, mi hermana le pregunta que qué tal les va con el equipo de fútbol que montaron con los amigos, él contesta que prefiere no hablar de eso y terminan fumando en silencio, mirando a una calle desierta. el termómetro de la placeta marca nueve grados. paloma llega con el segundo plato. deja tres pesadas ollas en la mesa y cuando destapa la primera exclamamos un “oh” que va en aumento hasta llegar a la tercera, menos mi abuela, que aunque parecía amodorrada, se ha despabilado y pregunta a su hija quién es ella y por qué está en el salón de su casa trayendo tanta comida para tantos desconocidos. 

postres 

aparece brutus por el pasillo. a pesar de los alaridos de los niños al verle, él sigue avanzando lentamente, muy pegado a la pared, hasta llegar a la cocina donde tía paloma tiene el cuenco de agua y la comida. rubén y óscar salen disparados hacia la cocina. rubén choca con una de las sillas, pero no se da ni cuenta del rasguño en el brazo y óscar tira una copa de vino que mancha el mantel nuevo. roque dice que no le molesten. paloma dice que no le molesten, que es ya muy viejito. mi madre dice que no le molesten, que les va a morder. jorge dicen que cierren la puerta, que es alérgico a los gatos. la abuela se ha quedado definitivamente dormida, con el babero puesto y un trozo de pan en la mano que agarra con fuerza. bea ha ido al baño y jorge se impacienta porque cree que está tardando demasiado. susana intenta tranquilizarlo contándole que cuándo ella estuvo embarazada de rubén se pasaba el día encerrada en el baño, durmiendo o vomitando. jorge se levanta y va hacia el baño. cuando lleva él también un rato desaparecido, tía paloma, que se disponía a traer los postres, se levanta y va hacia el baño no sin antes pedirle a su marido roque que se encargue él de los postres. roque pregunta qué sucede y ella contesta que nada. jorge informa a tía paloma que bea está llorando y que no quiere hablar con nadie. tía paloma pregunta qué le pasa y jorge se encoje de hombros. tía paloma llama un par de veces sin armar mucho escándalo para no alarmar a los demás. desde el otro lado, bea les pide que se vayan, pero tía paloma insiste y al final bea abre la puerta y las dos mujeres se encierran en el baño. jorge vuelve a la mesa y pregunta a mi hermana si le da un cigarrillo. el novio de carlota se apunta de nuevo y esta vez, sin que tengan que avisarles, los dos hombres salen al balcón. jorge dice que no entiende nada. el novio de carlota hace un aro con el humo del cigarrillo y se queda mirándolo como si fuera una verdadera obra de arte. mi hermana pequeña nos dice que erika está a punto de llegar. mi prima carlota pregunta que quién es erika. mi hermana pequeña espera unos segundos en responder. es mi novia desde hace diez días y trece horas, dice. carlota, asiente un tanto desconcertada y se toca un mechón de pelo. luego se levanta para ayudar a su padre con los postres. los dos niños, que ya han olvidado a brutus, la siguen mientras van repitiendo el nombre de erika por el salón.

uvas

erika llega a las once y media de la noche. saluda a todos y se sienta al lado de mi hermana pequeña en una silla que le ha acercado mi padre. jorge, rodrigo y el novio de carlota no le quitan el ojo de encima. por primera vez en toda la noche escuchamos la voz del novio de carlota preguntando a erika que de qué parte de australia es y a qué se dedica. carlota le da un codazo mal disimulado y antes de que la chica responda, lo hace ella de una forma un tanto brusca. mi prima bea, que ya ha vuelto a la mesa y se ha servido una copita de licor, tampoco aparta la vista del escote de la chica y le informa de que antes de estar embarazada estaba como un palillo. erika sonríe, como si estuviera entendiendo algo y le pregunta a mi hermana en inglés si van a estar mucho rato más en casa. mi madre termina la botella de vino blanco. tía paloma trae las uvas. rubén y óscar abren la bolsita que las contiene y les quitan la piel y las semillas. tío roque pide que nos callemos todos, que están a punto de dar las cuartos. nos callamos y miramos la pantalla del televisor. 

una: mi madre se pregunta si habrá otra botella de vino blanco en la cocina.
dos: bea piensa que este año que entra va a convertirse en madre y siente que de nuevo le entran náuseas y ganas de llorar. 
tres: el novio de carlota se promete a sí mismo dejar de fumar. esta vez, definitivamente. 
cuatro: mi hermana pequeña le preguntará esta noche a erika si quiere irse a vivir con ella. 
cinco: mi tía paloma está convencida de que nos hemos quedado con hambre, pero por suerte compró dos piñas en el mercado de al lado de casa, por si acaso. 
seis: rubén y óscar escupen las uvas y se ríen el uno del otro. rubén será dentista y óscar pasará dos años sin hablarse con su madre.
siete: brutus se acomoda en el regazo de mi abuela y ella le acaricia el lomo. el gato termina durmiéndose y la abuela, también. 
ocho: mi padre será operado de la cadera en mayo, aunque seguirá cojeando el resto de su vida.  
nueve: erika regresará a australia a mediados de junio. 
diez: mi hermana susana sigue en la página de contactos donde conoció a rodrigo. 
once: jorge tendrá dos hijos más con su segunda mujer, candela. 
doce: mis uvas están intactas, pero nadie parece haberse dado cuenta.

8 comentarios:

  1. Mientras leía, me preguntaba qué papel sería el de la narradora, la Joyce que observa sin participar. La que no se come las uvas y cuenta las cosas como se ven desde en medio, sin involucrarse en ninguna historia. Como un absurdo cruce de miradas donde ninguna la mira.

    Hola.

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  2. Y, sorprendentemente, cada año sobrevivimos a eso y más.

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  3. Qué forma de narrar, qué estoica y descriptiva. Te leo y me siento un poco más libre, un poco como fuera de aquí. "Aquí" puede tener muchos matices.
    Bueno, que me entran ganas de ponerte un altar, sí.

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  4. Todo es más frenético que una película de acción, puro movimiento caótico y ordenado a la vez. El cuento exuda vida y bastantes fines de año experimentados y diseccionados. Me gusta que expongas pero no propongas interpretaciones. Que te guste o no te guste la situación y que eso solo dependa del que lo lee. Y me gustan esas uvas objetoras del final. Como las mías.

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  5. Madre mía si hubieras vivido alguna de las mías, con mis tres hermanos varones, tres cachondos que se disfrazaban de las trillizas de Julio Iglesias... las cigalas las paseaban por el pasillo con una cuerda y el cava lo bajabamos en seis días diferentes... tremendo todo, hasta que murió de repente mi padre.

    Un beso preciosa, veo que no soy tú única devota, pero si soy la primera :-), eso imprime carácter.

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  6. ahh me olvidé, no dejes de leer mi contestación a tu comentario en el post loco de fin de año que hice, porque eso es lo que me gustaría, y lo que espero que suceda con tu prosa maravillosa, jajaja me rima. muasss

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