13 mayo 2013

he decidido empezar a cuidarme. una ya tiene una edad, ¿sabéis? comenzaré poco a poco, no se trata de cambiar de golpe. tampoco creo que fuera capaz. muchos años de malos hábitos para borrarlos de un día para otro. no, estas cosas no funcionan así, hay que hacerlas poco a poco, ser constante. es lo más importante. ser constante. pero esto no me da miedo. yo suelo ser constante: viajes en metro, dos veces al día. trabajo, cinco días a la semana. leer un libro al mes. limpieza de armarios una vez al año. sí, voy a empezar a cuidarme. lo tengo decidido. supongo que empezaré por lo de fumar. ya lo he intentado otras veces en el pasado, pero nunca he podido. ese regusto que te deja en la boca, esa lengua con sabor a cenicero, ese olor a tabaco en el pelo, la tos del principio, el quedarse sin respiración cuando tienes que correr un par de metros para que no se escape el autobús. pues mira, que se escape. un autobús. que se largue. que lo cojan otros que no fuman. yo cogeré el de después. o mejor aún, iré andando. empezaré por tres al día, tres es un buen número. uno nada más despertarme, para que no se me olvide que debo cuidarme. cada día. otro al mediodía, en el parque, junto a esos ancianos que siguen pensando qué quieren ser de mayores. otro antes de acostarme, sin importarme demasiado las sábanas agujereadas o si termino quemando la cama entera en un descuido. supongo que también tendré que vigilar las horas de sueño. dormir no hace más que entorpecer mis planes. imagino que tendré que buscarme alguna afición de esas que ocupen mucho tiempo, una verdadera pasión, algo por lo que uno daría su vida, algo para lo que ser recordado en los libros de historia. encender y apagar el interruptor constantemente sólo para comprobar que el techo sigue pegado ahí arriba es un opción. pero puede haber otras. comer cinco piezas de fruta, a ser posible podridas, y beber dos litros diarios de cualquier líquido que abrase la garganta y la memoria. luego vendrá el deporte. por la mañana, permanecer sentada en cualquier rincón de la casa y por la tarde yacer en el sofá hasta que poco a poco los músculos pierdan definición, las carnes se llaguen y las articulaciones se atrofien. cómo no, tendré que pensar en las drogas. cuál me sienta peor y donde poder conseguirla en dosis mortales. borrar números, que no se me olvide eso. no quiero más malas influencias. sí, ahora que voy a cuidarme, mejor será que me relacione con gente como yo, con los mismos intereses, poder hablar de las mismas cosas y tener sus correos, sus direcciones, sus números de teléfono. números inventados, aleatorios, para que cuando les llame algún día para saber cómo les va la vida, una voz anónima y neutra me informe que esos números no existen. pues claro que no existen, los inventé sólo para mí. sí, cada vez lo tengo más claro, hay que cuidarse. porque de la otra forma, sin darme cuenta, con los años, quizá terminaría como un enfermo crónico, como un perfecto despojo, como alguien que respira, come, duerme y mea. como si en realidad de eso precisamente se tratara.

3 comentarios:

  1. Todo es aceptable, yo de momento digo, vivan los vicios¡ no me privo de nada, bien es verdad, que mis analíticas, salen perfectas, que de por si como poco y sano y me muevo mucho, otra cosa sería si algo no funciona bien, supongo que me acojonaría. Y sí, cuando de cuidarse trata, maldita manía tenemos el 1 de enero muchos, de dejar de (no) fumar.

    Buenísima la foto, nunca se me ha ocurrido una foto así, debajo de la mesa y llena de vicio, ummmm buena idea... :).

    Beso grande, buena semanita tengas preciosa

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  2. Voy a tener que empezar a fumar, promete lo que escribes ja,ja Sobre la salud me enmarco tu irónica reflexión final.
    Mis hábitos más sanos los adopto porque me siento más cómodo con ellos. Los insanos que son pocos por lo mismo. Y como no soy gurú de nada me ahorro de darle el coñazo a la gente con nada. Todos somos eso que respira, mea etc. hasta que la muerte diga lo contrario.

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