03 enero 2013

a cuatro voces

pam: 
¿habré puesto el secador en la maleta? es que no me acuerdo, malditas prisas. fui al baño y recuerdo haber cogido la pasta de dientes, el acondicionador y la crema para las manos, pero el secador… bueno, por dos días supongo que tampoco pasará nada. no es que me guste, ir por ahí sin secador pero tampoco voy a pedirles que demos la vuelta para ir a buscarlo. bueno… tal vez sí que podría pero hace media hora que hemos salido de casa. ¿cuánto debe faltar para llegar? espero que no esté muy lejos. tanto rato en coche… aunque tal vez kim se haya acordado. con esa mujer nunca se sabe, aunque ella tiene el pelo muy corto y no tiene pinta de usar. yo no podría, pero claro, cada uno con sus cosas. 
-kim, ¿llevas secador de pelo? 
-¿qué? 
-que si llevas… déjalo, da igual. 

kim: 
¿qué si llevo secador de pelo? ¿acaba de preguntarme que si llevo secador? ¡pero si estamos en agosto! ¿a quién se le ocurre secarse el pelo en verano? ¿habrá sido una broma? no, ella no sabe hacer bromas. y mucho menos sobre su pelo. madre mía, secador para dos días… espero que no nos monte uno de sus numeritos por esto. secarse el pelo en agosto. esto sí que es una broma. es que no lo voy a aguantar. hace menos de media hora que hemos salido y ya me suelta que si llevo secador. ¿qué será lo próximo? ¿que si tengo esmalte para las uñas? no sé ni porqué he dicho que sí. bueno, sí que lo sé, por tim, claro. a tim le apetecía un fin de semana fuera de la ciudad y por sam. sam me cae bien. es un tipo bonachón y me hace gracia. siempre termino riéndome mucho con él, pero sam… es que no sé qué ve en ella, ni qué cojones hacen juntos. y mira que llevan tiempo ya. ¿dos años? sí, eso más o menos. oh no lo sé, me da igual. yo sólo quiero que no me dé mucho la lata y que el fin de semana pase rápido. 

tim: 
cómo no pise un poco el acelerador, no llegamos ni mañana. no sé porque no me ha dejado conducir a mí. ¡si a él no le gusta conducir! siempre quejándose de que le pone nervioso, de que tiene que estar pendiente de las señales, la velocidad, los demás coches y va hoy y le da por sentarse al volante. si es que además conduce fatal y lento. si paramos a poner gasolina le digo que nos cambiamos. ¿a ver? ¡setenta por hora! y el límite está en cien. es que no llegaremos nunca. con las ganas que tengo ya de llegar, bañarme en el lago en pelotas y hacer una barbacoa. y encerrarme en la habitación con kim, claro. mírala, qué guapa está hoy, con sus pantalones cortos y mi camiseta verde, mirando por la ventana, con esa carilla adormilada. si paramos a poner gasolina le digo que se venga conmigo al baño, que quiero decirle algo. no, espera, no, no hace falta llegar a ningún sitio. 

sam: 
a ver. este tío de delante no se aclara. o tuerce hacía la izquierda o se queda en el carril, pero que se decida y deje de dar por culo. lleva cinco minutos con el intermitente puesto y me está poniendo de los nervios. no sé, hay gente que no sé dónde coño se ha sacado el carnet de conducir. y luego dicen que hay muchos accidentes en la carretera. pues pocos, la verdad, muy pocos por la cantidad de domingueros que hay. es que no sé porque me ha tocado a mí conducir. vale, bien, es mi coche, pero centenares de veces ha conducido pam o tim. joder, pues si saben que no me gusta ¿por qué conduzco yo? a la que paremos les digo que o uno u otro. kim no sé si conduce. no me suena haberla visto conducir, pero tampoco la he visto mucho. es maja, la chica. no la conozco muy bien, pero me gusta. hacen buena pareja. a ver si le dura esta vez a tim, otro que no se aclara. ¿cómo se llamaba la de antes? sí, hombre, la rubia esa… que tenía un nombre muy raro, con muchas vocales... a pam sí le gustaba, pero a mí no. una estirada. kim en cambio siempre está riéndose. y está buena, claro. cuando la he visto llegar con esos pantalones cortos. a ver tío, ¿estás seguro de tomar esta desviación o vas a seguir dando por culo? 

kim: 
¿por qué me miras así? ¿qué? ¿qué te pasa ahora? qué tonto eres. tienes las manos frías. aparta. me haces cosquillas. tim, ¿qué haces? ¡tim,no! joder, no. espera, espera. ¿aquí? ¿ahora? ay, joder. nos pueden pillar. nos van a pillar. espera. joder, tim estás como una cabra. 

pam: 
tal vez haya secador en la casa. en los hoteles suele haber. claro que esto es una casa en las montañas. no creo que tengan. quizá los vecinos. no sé si tendremos vecinos. sam no dijo nada de vecinos cuando hizo la reserva, pero él nunca se fija en estas cosas. míralo, qué mono. y qué bien conduce y qué seguro se le ve. qué tontería. ahora resulta que me pone verlo conducir. después de tres años. dos, dos años. ¿o eran tres, ya? pues por lo menos si hay vecinos que sean de los que no tienen hijos. o que no monten mucho follón por las mañanas que yo no he pagado un fin de semana en las montañas para escuchar los berridos de un grupo de críos salvajes. no puedo con los niños maleducados. ni con los padres. la culpa es de ellos, claro, que les dejan hacer todo y no se ocupan de nada. cuando sam y yo tengamos hijos me aseguraré bien de que les eduquemos como es debido. lo tengo tan claro. míralo, mi sam, qué guapo está. tal vez haya engordado un poco en estos últimos meses. el estrés del trabajo… pero guapo igualmente. ostras, qué apuro con lo del secador. no sé qué hacer. 
-estás sudando mucho, cariño. ¿pongo el aire un poco más alto? 

tim: 
sh, sh, sh. tú haz como si nada. ya verás qué bien lo vas a pasar. así, sólo debes relajarte, así, exacto. mira qué carita que pone. espera, joder con el botón. así, ahora. bien. ¿lo ves? así, perfecto. sh, sh, sh. 

sam: 
-sí, por favor. un poco, solamente. gracias. 
sudando un poco, dice. tengo los sobacos empapados, por no hablar del culo. también tengo sed y me encantaría que me sustituyeras al volante en vez de estar repantingada en tu asiento. a la primera gasolinera que encuentre, paro. o en cualquier área de servicio. me da igual. a ver, éste que viene a toda leche, es que no va a frenar o qué… y… pero… qué cojones… venga ya, ¿esto es una broma o qué? ya lo que me faltaba ahora. me cago en la puta. no me lo puedo creer. joder. 

kim: 
espera, un poco más abajo. ahí, justo. exacto. perfecto. se van a enterar, tim. casi no me conocen, creerán que… así, perfecto. joder. sí. 

pam: 
¿sabes lo que voy a hacer? compraré uno. digo yo que si paramos en una gasolinera grande tendrán algún modelo a la venta. de esos de viaje, que apenas ocupan lugar. ni que sea una baratija. con que funcione un par de días, me bastará. no quiero arriesgarme a llegar a la casa y que no haya ninguno y que tampoco tengamos vecinos. qué rabia. no sé donde tendría la cabeza. estoy segura que venderán. tienen que vender. ay mira, una vaca, qué gracia, qué fea. ¿por qué está sudando tanto sam? si acabo de subir el aire y aquí dentro hace casi frío. a ver si es que no se encuentra bien y tenemos que regresar antes de lo previsto. que si así fuera, ya no valdría la pena que me comprara el secador, claro. 

sam: 
es que no podían esperar a llegar a la maldita casa y encerrarse en su habitación. joder, se me va a poner dura solo con mirar su cara. tim, menudo hijo de puta eres. salida 6. esta no era, ¿no? si le desabrocha el otro botón de los pantalones… no, no era la salida 6. era la 7, sí. joder, ésta se va a correr. mira qué cara que pone. en mi vida he visto a pam poner esta cara. no, ¿la 7? como le dé por gemir. me cago en la puta, qué calor hace en este jodido coche. la 6, la 7, yo así no puedo conducir. y el otro como si nada, claro. qué cabronazo eres, tim. 

tim: 
si separas un poco más las piernas, puedo meter toda la mano y… así, mucho mejor. ya veo que te gusta, ¿eh? pues en dos minutos te gustará mucho más. 

pam: 
al menos pañuelos sí que he traído. a ver… espera, perfecto, aquí están. con estos bolsos tan grandes a veces es imposible encontrar nada. voy a secarle las gotas de la frente, que el pobre… ah, oh… vaya… caray. sam, ¡menuda sorpresa! ¿a qué viene eso? quiero decir… ¿ahora? ay, me haces reír. ¿te estás acordando de la ducha de esta mañana…? si no estuvieran esos dos ahí detrás, te hacía parar ahora mismo y te solucionaba el bulto ese que me tienes entre las piernas. ay, mi sam, qué guapo es. 

sam: 
la hostia, mírala, se va a correr. 

tim: 
la hostia kim, cómo me gusta verte así. 

kim: 
la hostia, me voy a correr. 

pam: 
bueno, mejor me olvido del secador hasta llegar a la gasolinera y sam, pues pobrecillo, tendrá que esperar un poco. aunque luego seguro que se lía con la barbacoa y se le pasa el calentón. buff, qué callado está todo el mundo… me aburro. ¿faltará mucho? podríamos cantar o poner música, digo yo. el esmalte de uñas sí que lo puse, de eso me acuerdo bien.
-chicos, ¿pongo algo de música? 

sam: 
no. 

tim: 
sí. 

kim: 
um, ¿qué? 

5 comentarios:

  1. ja,ja cuatro voces y cada una cantando lo suyo y a su aire. Me ha recordado este cuento cómo en atascos y lugares donde me tengo que detener miro a mi alrededor y me invento cuentos sobre la gente que me rodea para distraerme. Mi preferida es la del secador de pelo y su obsesión.

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  2. qué bueno, qué pasada de relato, cómo se puede decir tanto en tan poco.

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  3. Esa es mi chicaaaaaa, empezando fuerte el año, jajaja, me lo he pasado bomba, vaya cuatro para hacer piña. Ante un viaje así, prefiero quedarme en una cueva sola, con la compañía de un diplodocus. Tortura de viaje, si, pero entiendo a Pam, porque la realidad es que, siempre te planteas, lo que te has dejado y lo que puedes encontrar, incluso comprar si has olvidado, todo eso entra dentro de lo previsible, de lo habitual; los otros tres, unos pedorros jajaja, pero en fin, son cómo la vida misma, nena. Mensaje del texto para mi: cuatro... son multitud, como las cenas de navidad.

    Genialidades Hilia, qué salen de tu cabecita, mejor dicho, de tu imaginación, y son geniales, por el ritmo que le das, el vocabulario que empleas y esa naturalidad que imprimes a tus textos, y porque siempre llevan mensaje, y bastante ironía.

    Un beso grande y buena semana, sol.

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  4. Como ya te he dicho alguna vez, qué bien sabes definir, entender el comportamiento humano. Aquí, un texto que en apariencia describe una situación frívola o superficial con humor. Pero yo en él también veo cuán a menudo efectivamente somos así. Y en realidad me da pena.
    Siempre acabo viendo un matiz entre nihilista y misántropo en tus textos.

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