22 noviembre 2013

Un buen día la hermana Gallardo de en medio te propuso mitad en serio mitad en broma darte clases de escritura a precio módico. Se ofreció para iniciarte en la ciencia de la escritura correcta, dijo, que era una habilidad difícil, no te fueras a creer, y la prueba era que muy pocos en el mundo llegaban a dominarla. Sólo después de muchos años de esfuerzo ella estaba empezando a desentrañar el misterio de las letras y de sus grandes enigmas. Las letras eran sagradas. Los alfabetos son dioses. Escribir era una forma de rezar. Ella sostenía la curiosa teoría de que los grandes novelistas y poetas y filósofos lo son por tener bonita letra, al margen de lo que escriban. Si un autor no es a la vez dibujante, no llegará muy lejos. Para que la literatura sea buena es necesario que esté escrita con buen pulso, con los márgenes correctos, sin tachaduras, respetando la ortodoxia, defendía la dependienta.
-Si algún día cometes el error de escribir una novela -dijo la hermana Gallardo-, te lo advierto: que no me entere yo. Y si me entero, procura que no se parezca a ninguna otra.
La calidad literaria de una novela se medía por la buena o mala caligrafía de su autor, según la hermana Gallardo, listísima, quien también solía explicar aquellas tardes de diciembre que el arte de dibujar letras estaba en decadencia en nuestra época, ella era pesimista al respecto, y que esto se notaba en los mamarrachos que alguna gente publicaba un día sí y otro no.

Labia, E. Tizón

2 comentarios:

  1. Ay, nunca publicaré nada. No creo que sirva la tipografía del ordenador. Menos mal que creo que la belleza de una letra solo es la superficie y el orden de la cabeza pero no el arte.

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  2. Para un caos andante como soy yo ( revoltijo de papeles de caligrafía infame a medio escribir por aquí, anotaciones diversas escritas vorarmente en cualquier margen que se precie de serlo por allá ) leer el pensamiento de la hermana Gallado me produce una pelea interior conmigo mismo difícil de interpretar...obviamente, bajo las premisas de la Ilustre hermana jamás escribiré libro alguno y eso creo que es bueno para la humanidad en general, pero por la otra...qué coño hago yo escribiendo versos y más versos sin horizonte encuadernado alguno...

    Vivir para leer...vida ésta...

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