30 enero 2012

caso clínico: los ex

hace unos días me encontré a un ex por la calle. hacía más de tres años que no sabíamos nada el uno del otro. no es que termináramos mal, o sí, no lo sé muy bien, bueno... estas cosas son complicadas… la cuestión es que mi primera reacción al verle, a unos cuantos metros de distancia, fue cruzar la calle y hacerme la sueca, pero oh sorpresa, vi que él había pensado lo mismo y que también estaba cruzando la calle, así que redirigí mis pasos para continuar en la misma acera y oh, él también. en fin, que parecía que ni tres años después conseguíamos ponernos de acuerdo en temas importantes, y al final tuvimos que pararnos (en la misma acera), saludarnos y hacer como que nos importaba saber cómo nos iban las cosas. mentimos estupendamente bien e incluso propusimos de quedar y vernos con más calma algún otro día.
de camino a casa me dio por pensar en los ex, así en general, y a la única conclusión a la que logré llegar es que hay tantos tipos de ex como personas en el mundo. ya sé que no es una deducción demasiado reveladora, pero ei, gracias a mi entretenida experiencia en desventuras sentimentales y medias naranjas que se convierten en limones pochos, conseguí hacer la siguiente clasificación:

-el ex triunfador: habéis sobrevivido a seis años de relación y durante todo este tiempo no has parado de animarle y darle la confianza que necesitaba para que siguiera con su proyecto (la publicación de un libro, correr una marathon, un ascenso, lo que sea). ese mismo proyecto que a él le hacía tanta ilusión y del que tú, algunas veces, dudabas un poco. aun así, nunca se lo dijiste y estabas a las duras y a las maduras. han sido años bonitos, pero también duros y a veces te sentías más madre que pareja y al final, un poco agobiada, aburrida y hasta los cojones, una noche sales, te emborrachas y terminas liándote con uno de sus amigos mientras él seguía trabajando en casa. todo muy accidentalmente, claro está. pero luego sucede de nuevo, con otro amigo o con un desconocido y ya no es tan accidental y te da por pensar que tal vez algo falla y que es el momento de poner punto y final a la relación, pero claro… pobrecillo… si le dejas ahora, se derrumba y además, está en la fase final de su proyecto y no es el momento… y hablas con tus amigas y unas dicen que lo dejes y otras que confieses tus pecados y otras que te cortes un poco las puntas que están secas y abiertas y tú no sabes qué hacer y sigues dudando durante unos meses más. cuando le ves concentrado, trabajando te da penita, pero por la noche, acordándote del desconocido te das penita a ti misma y en un arranque de sinceridad, se lo cuentas todo y él, muy racional, te da veinticuatro horas para que hagas las maletas y te largues de casa. pasa un tiempo prudencial en el que aprovechas para intimar con el amigo o el desconocido, que casualmente, tiene otro proyecto en fase inicial y cuando crees que estás viviendo un maldito déjà-vu, te enteras que el otro, el primero, terminó su proyecto (sin tu apoyo incondicional), se mudó a un luminoso loft en manhattan (que podrías haber decorado si te hubieras portado bien), su trabajo es mundialmente reconocido y se asegura de contárselo a tus amigas cuando las ve para que ellas te informen con todo lujo de detalles y tú te sientas un poco más derrotada. parecerá que es un poco malvado, pero ah, el mundo de los ex es así.

-el ex al que le rompiste el corazón: era una historia que no tenía ni que haber empezado, pero te pilló con la guardia baja y entre una cosa y la otra, terminásteis más o menos juntos. su creciente ilusión era proporcional a tu creciente hartazgo y esta vez sin consultar a las amigas y antes de que empezara el futbol un domingo por la tarde, te excusaste con explicaciones tópicas, que aunque enumeraste con suma delicadeza y buena voluntad, él no se tomó bien. al marcharse rompió un bonito jarrón para dramatizar la escena y además esa noche perdió su equipo, pero tú te sentiste aliviada, feliz y dormiste en el centro de la cama. un par de años después, os encontrasteis en un centro comercial un sábado por la tarde. tú ibas a por vodka porque la noche prometía, y él, con su señora, la parejita y un carrito del carrefour lleno de madalenas pack ahorro. había engordado, se estaba quedando calvo y mientras te presentaba a sus nenes revoltosos y ella te examinaba minuciosamente, él te imploraba con la mirada una cita a escondidas, por los viejos tiempos. dos horas después de haberos despedido tú seguías sin acordarte de cómo se llamaba y él sigue manteniendo la esperanza de que un día le llamarás y podréis ver el futbol juntos.

-el ex que desaparece: independientemente de si acabó bien, mal o regular, ese hombre desapareció de tu vida y nunca más has sabido de él; ni por la calle, ni un email, ni una llamada, ni una postal desde mongolia, ni una suegra metomentodo deseosa de ponerte al día. es el ex que dejó de existir, hasta que un día, en un libro, en un concierto, en un avión, algo hace que lo recuerdes y te preguntes qué habrá sido de él, sonrías rememorando alguna anécdota divertida, e inmediatamente después vuelvas a hacer lo que estabas haciendo, sin respuesta ni necesidad de saber, y le olvides de nuevo hasta dentro de seis o siete meses (años) después. es el ex que está pero que no está. el que, como casi todo en la vida, durante un tiempo pareció definitivo y luego se transformó en pasajero, en humo, en nada. lo mismo que tú para él. y está bien así.

-el ex que no sabe que es ex: quizá es que tú no te explicaste bien; la comunicación a veces es difícil. o quizá es que él no quiere entender; la comprensión a veces es imposible. la cuestión es que aunque los encuentros se han distanciado y tú ya no le llamas, ni haces el menor esfuerzo para saber de él, él sigue comportándose como la pareja oficial y te invita a cenas románticas, al cine, te envía flores cuando es tu cumpleaños y se preocupa por tus amigos y familiares. y a ver, molestar tampoco molesta, y a nadie le amargan unas flores (a no ser que se sea alérgica). el problema es que algunas veces olvida su condición de ex y monta unos pollos tremendos por haber encontrado un condón en la basura. y no es que rebuscara en ella, no, no, no. él ya no hace estas cosas. de la misma forma que tampoco revisa el móvil, ni te llama un sábado a las tres de la madrugada para saber por dónde andas y si quieres ir a su casa.

-el ex que te rompió el corazón: a buenas horas te agregó a su facebook, twitter y demás variantes, el muy hijo de perra, porque no sólo estás pendiente de sus estados, sus fotos y sus comentarios, dos años después de que dijera adiós, sino que además así no hay forma de olvidarle. con la excusa de que quedásteis como amigos y que de vez en cuando da señales de vida, borrarle supondría una derrota que no estás preparada para admitir así que pasas los días comparándote con todas las chicas con las que aparece acompañado en las fotos de sus fiestas y, bajo tu criterio y tu autoestima por los suelos, todas son más guapas, más listas, más interesantes, más jóvenes y más tetudas que tú. no hay nada que hacer: siempre pierdes. tus amigas se deshacen en elogios para animarte un poco y afirman que tu pelo nunca había estado tan brillante y que tienes las puntas super sanas, pero tú sigues pensando que la rubia esa que salía en las últimas fotos que subió hace un par de días, agarrada a su cuello y medio desnuda no tiene pinta de ser su prima de albacete, por mucho que ellas aseguren lo contrario. aun así, como decía mi abuela, una sabia mujer que siempre se mantuvo alejada de los ordenadores, los móviles, los microondas y los herejes que no iban a misa los domingos: poco a poco, hija, que de todo se sale y ahora mismo te preparo unas croquetas caseras que te vas a chupar los dedos.


4 comentarios:

  1. Ja,ja me lo he apsado bien con estos ex que enumeras y concluyo que en el mundo de las ex también hay algunas que podrían ocupar esos puestos. Quiero decir que alguna de mis ex femeninas no se enteraron que las dejé(post recientes míos así lo indican). El primer ex que indicas es todo unr elato en sí mismo y seamos sinceros, con un final muy justo y merecido. Pero de todos me gusta el ex que se hace humo. Si eres ex, eres ex. No me gustan las medias tintas. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Me he reído un montón, y sí, tienes razón, es que es tal como lo cuentas, incluidas las croquetas de la abuela, y la prima de Albacete.

    Genial

    ResponderEliminar
  3. me alegra saber que ha habido risas.

    gracias a los dos.

    ResponderEliminar