28 julio 2010

para maría. feliz jubilación

maría es recepcionista, entre muchas otras cosas.
es una de estas mujeres que a primera vista, y a segunda, impone. como enemiga posiblemente puede conseguir hacerte la vida imposible. es retorcida, mal pensada, cree en los espíritus, no le gustan los niños, ni los regalos, ni los animales, ni los bombones, ni las navidades, ni el verano, ni el invierno, ni las flores, ni las vacaciones, ni el mar, ni las personas. es sarcástica, cotilla, le gusta criticar y nunca se sabe si habla en serio o en broma.


esta es su última semana antes de jubilarse, después de cuarenta largos años en la empresa. des de hace más de tres meses está anunciando que no quiere ni fiestas, ni despedidas. se marchará discretamente, no porque ella sea discreta, sino porque no soporta la hipocresía de algunos.
en sus últimos tres dias ha decidido poner los puntos sobre las ies con determinadas personas. para bien o para mal. es decir, a los que ella considera buenos colegas de trabajo, nunca amigos (porqué por si no lo había dicho antes, no tiene amigos, al menos en el trabajo) les enviará un email agradeciéndoles su ayuda, paciencia y compañerismo. a los enemigos, les explicará, por si había dudas todavía, porqué siguen siendo sus enemigos y morirán en esta condición.
es curioso, pero parece que disfrute removiendo malos entendidos que pasaron hace años, con personas que, en teoría, ya no deberían importarle lo más mínimo.
me cuentan que a media mañana ha tenido una bronca monumental con susana, la otra recepcionista, y que las dos han acabado llorando. cuando pregunto si han arreglado las diferencias, me informan de que no, pero que maría está satisfecha por haberla llamado hija de la gran puta, entre otras lindezas.
esto empieza a ponerme en estado de alerta. ella y yo hemos tenido algún que otro mal dia y sé que no estoy precisamente en la lista de personas que tendrán el honor de recibir su email. no es que me importe mucho, pero tampoco quisiera tener que aguantar su retahíla de insultos gratuitos.

me voy a casa pensando que los seres humanos somos graciosos y miserables y que en mi próxima vida quiero ser piedra de playa.

al dia siguiente, a las nueve menos cuarto paso por recepción y saludo como cada mañana. maría y la nueva sustituta, cuyo nombre no consigo recordar por mucho que me lo repita, me devuelven el saludo. ficho y apago el mp4 porqué alguien me está llamando: maría. me pregunta si tengo un minuto y sin tener la rapidez mental que admiro en algunos, me conduce a uno de los despachos preparados para entrevistas y despidos. oh no. no son ni las nueve de la mañana! yo soy más persona de tarde y para ciertos temas, prefiero no ser persona.
empieza de la siguiente manera:
- ya sabes que me voy este viernes.
por su tono de voz y su media sonrisa, diría que no habrá insultos graves, aunque igual consigo medalla de plata en reproches de cuando hice o dije.
continúa.
- me estoy despidiendo de algunos de vosotros y quiero darte esto para que te acuerdes de mi. se puede cambiar si no te gusta.
y me entrega una caja pequeña con el nombre de una conocida joyería. me quedo a cuadros y me siento mal. es ella quien se va y es ella quien me regala… un par de pendientes.
le agradezco el regalo. nos abrazamos, nos damos dos besos, nos quitamos el pintalabios de las mejillas, nos despedimos con el intercambio de emails y números de teléfono y prometemos quedar algún dia para tomar algo.

cuando llego a mi mesa pienso que, siendo ella tan observadora como es, nunca se haya dado cuenta de que no tengo las orejas agujereadas y dudo de si este gesto es fruto de su renovada personalidad o de su agudo sarcasmo. sea lo que sea, guardaré los pendientes y sonreiré cuando me acuerde de ella.

1 comentario:

  1. Realmente fantàstico.
    La idea de la piedra de playa me ha encantado. La tomaré prestada alguna vez.
    Bsos.

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