15 octubre 2015

la distancia entre dos personas debería medirse por su intención de quedarse
pensé un día al despertarme, sin ti. 
era septiembre. 
puede que hiciera un sol velado 
de esos que proyectan sombras muy finas 
refrescan la carne 
y apresuran los pasos. 
quédate 
te hubiera dicho en ese caso 
quédate un rato más 
te hubiera susurrado entonces 
quédate hasta que consigamos odiarnos 
y el vértigo 
el precipicio 
la arritmia 
de verte marchar me ahoguen menos que ahora 
todavía capaces de alargar un abrazo 
aún diestros en desplazar la duda, reparar lo débil 
dispuestos, a pesar de todo, 
a olvidar ese día enfermo que nos hizo rehuir la mirada 
torcer el gesto 
sustituir las palabras. 
quédate, te habría propuesto 
por si acaso volvemos a ser más verbo que ancla 
por si tenemos suerte, método, ganas, y esto termina durando 
existiendo 
recordando lo que pudo ser y, míranos, estamos pasando. 
quédate, repetiría cien veces. ciento diez. tantas como me hicieran falta para terminar de creer que te quedas, que no te marchas. 
pero si a pesar de todo 
de todos mis quédate que se estrellan y te abrasan 
de las sombras finas que se hacen opacas 
de la arritmia que se vuelve náusea 
del día enfermo del que crecen larvas 
decidieras marcharte
gritaría a viva voz: vete 
lárgate lejos 
hazlo deprisa 
no estires el tiempo, la trama 
abre la puerta, lanza maletas, memorias, salta de historia 
extiende las alas. 
vete, aullaría 
muerta de miedo y de rabia 
infectada de orgullo vencido, de malas maneras, de alcohol barato que ni borra ni mata
vete. 
y apuntaría con el dedo índice hacia adentro, hacia la sangre negra intoxicando el cuerpo minado. hacia el hueco, el pozo, el filo cortante. 
y puede que entonces por fin callara 
se me acabaran los nombres 
agotara el nosotros 
redujera el recuerdo a otro final anunciado 
y puede que entonces, con ese silencio, con tanto de nada, por fin comprendiera 
que hay cosas que pasan. 

5 comentarios:

  1. Si alguna vez publicas tu poemario al completo, con los que aquí escribas y los que quieras añadir, no dejes de avisar. Lo compraré. Y luego se lo llevaré a unos cuantos poetas para explicarles que los versos no están obligados a tener nubes, lunas, estrellas o árboles. Que la poesía no tiene límites y que hay temas más allá de los de siempre. Y que la poesía es también intensidad. Cada frase se escribe por un motivo. Estético o con intención significativa pero ha de estar por algo. Y este poema está lleno de placeres escritos.

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  2. Yo también compraré ese poemario, y lo leería muchas veces, como muchas veces leo tus poemas aquí (ah, que bien vendría esa etiqueta en tu blog para buscarlos al instante) y pienso mientras los leo que tampoco hay demasiadas cosas que se parezcan, quizás porque son más viscerales de lo habitual, quizás porque huyen de la pretenciosidad. Tal vez porque porque rozan ese patetismo opaco del día a día, que creo que es el principal ingrediente de esta historia que no sé muy bien definir, pero tú lo haces maravillosamente.

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  3. "quédate, repetiría cien veces. ciento diez. tantas como me hicieran falta para terminar de creer que te quedas, que no te marchas".
    Creo que ha sido uno de tus escritos de los que me han gustado más, será porque me recuerda a una escena de mi vida allá por marzo.

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  4. No es fácil, no, escribir así, con esa profundidad, con esa amalgama de recursos que tantos llamados poetas ni tan siquiera conocen...y es difícil escribir mejor de lo que tú has hecho hoy aquí porque además de hacerlo muy bien consigues tocar hondo hasta burlar ese lugar donde se ocultan tantos huecos vacíos..

    Una belleza, hilia...mil gracias.

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  5. Todo belleza y cuánto dolor Hilia, enorme poema has escrito que estremece y hace que supure la herida de esos adioses que todos arrastramos. Te admiro querida poeta, eres muy grande y el abrazo que te envío, más grande todavía.

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