21 mayo 2014

un cuerpo 10

presto especial atención a los artículos en revistas especializadas 
a otras que no tanto 
a las entrevistas con personas que saben 
a los veinte sencillos pasos para.
subrayo con boli rojo, repito en voz alta y memorizo, 
por si acaso 
hago listas interminables de lo que me conviene
de lo que me haría estorbo, desgraciada, débil. 
los lunes medito, trazo un plan. algo suave. 
los martes estiro. 
los miércoles corro, como si fuera a llegar a algún lugar 
privilegiado. 
los sábados me miro en un espejo de cuerpo entero 
que tengo detrás de la puerta de mi habitación. 
rebusco pliegues, sobrantes 
errores, descuidos. 
cambio la fuente, un gesto, dos detalles sin importancia 
y cuando creo haber terminado,
si es que terminar es concluir, rematar con el punto y final,
respirar, liberado,
hago eso tan nefasto y dañino: me comparo con otros. 
cánones de belleza que pulverizan la media 
con sólo dos litros de agua al día y una base de maquillaje neutro. 
talentos innatos, el don, el esfuerzo de la nada. 
bendita genética. 
me comparo, sí. 

los domingos ejercito el doble. 
el deporte es tan bueno para la salud. 

sigo a rajatabla la dieta de un experto cuyo despacho atestado de libros miro con más envidia que curiosidad. 
“constancia”, me recuerda cada vez que le confieso, 
un poco avergonzada, 
que no hice nada esa semana, que estuve tumbada en el sofá, mirando un círculo creciente de humedad en el techo, 
tachando mentalmente, a conciencia, uno a uno, 
los veinte sencillos pasos para. 
y le insisto que no doy más de sí, que yo no sirvo para esto, que hasta aquí lo que se daba. 
“bobadas”, dice el versado, 
repiqueteando sus estilizados dedos 
en la portada rústica de lo último de uno al que aplauden. 
“constancia”, me repito a mí misma al salir a la calle, 
imitando su voz grave, con convicción, 
más erguida y motivada 
hasta que vislumbro el escaparate de la esquina 
mi imagen opaca, deformada 
y justo detrás, en una bandeja de plata, 
el bizcocho de nueces y pasas
las tramas confusas, disparatadas 
el pastel para seis de nata, trufa y caramelo, los personajes sin alma
la caja con lazo rojo de bombones de chocolate amargo
los principios que no enganchan, los finales que se encallan
los esbozos arrinconados que nunca llegan a nada. 

los domingos ejercito el doble. 
la práctica es tan buena para algunas fábulas. 

7 comentarios:

  1. El cuerpo diez exige un sufrimiento veinte. Magnífica manera de exprimir tu cerebro. Vitamínico aporte de ideas. Imágenes altas en contenido estimulante. Envidia cochina en el desayuno. Aunque eres mi poetisa preferida.

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  2. Y que los follen a los "tienes que", voy a liarme un porro.

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  3. la práctica es estupenda cuando se queda en palabras. voy a comerme un bocadillo de nutella. ese es mi paso veinte en todas mis listas.

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  4. He aquí una manera brillante de narrar las angustias que provocan los cánones establecidos por la sociedad. No sé porqué pero mientras lo releía no pensaba en comida si no en que describías el proceso de escribir.

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  5. Como poco y peso poco no como tu talento escribiendo que son toneladas de imaginación, alma, sensibilidad y fina ironía.

    Mi abrazo chocolate con churros y nata para ti

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  6. Y citas los "personajes sin alma", y es en el alma donde reside el tratamiento para el cuerpo porque de qué nos sirven los cuerpos sin alma capaz de mirarlos, de qué nos sirven si sólo podemos mirarlos con ojos de personajes sin alma.

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