10 noviembre 2015

no sabía decir no 
decirte no; 
no quiero 
no me gusta 
no me apetece 
no lo lamento 
no te entiendo 
no discuto 
no sabía 
no 
y decía sí 
sin querer, sin saber, sin discutir, sin entender 
que así tampoco 
que así andábamos a tientas, en círculos incompletos 
funcionaba torcido 
nos hacía exiguos 
nos sabía a poco 
nos acercaba más al bucle, al montón, al final pronunciado 
que a la historia especial que confiábamos que era. 
pero entiéndeme 
míralo por este lado mío, absurdo, cobarde 
principiante: 
si decía sí en vez de no era para que durase
para que sirviera, para que escucháramos la misma canción cuando escaseaban las palabras, los tanteos 
la ilusión diluida en dudas 
y decía sí, repetía sí 
sí 
me limpiaba la boca con sí 
sosegaba la intuición con sí
amañaba las citas con sí 
evitaba la sentencia con sí 
no preguntabas y respondía que sí 
no me veías y murmuraba que sí 
no me abrazabas y sollozaba que sí 
sí 
ese era mi lado, mi deformada parte, mi particular forma de hacer rodar una rueda rota 
porque de lo contrario 
de lo contrario al sí 
¿cómo habernos bañado en esa playa sucia en las afueras? 
¿cómo haber viajado sin memoria sin cargos sin consciencia? 
¿cómo habernos visto desnudos, infantiles, perdidos, drogados? 
¿cómo alimentar la risa y el cuento? 
yo musitaba sí porque no sabía decirte no 
y para cuando un día, un límite, un giro, dije no 
no esperes 
no mires 
no me toques 
no te siento 
no lo intentes 
no fastidies 
no lo jodas más 
respirábamos más rencor que bálsamo
había más trinchera que playa sucia 
los cuerpo desnudos, a solas, a oscuras, temblaban de rabia 
y el cuento mudaba a drama. 
todo esto 
nada de esto 
por decir no. 
ahora callo, opino poco, escogen por mí cuando tengo hambre 
señalan por mí los guisos, los libros, los ruegos 
pronuncian sí sin titubeo 
proclaman no con rotundidad 
sus voces, bien altas 
sus juicios, bien firmes 
y cada vez que los escucho 
ahí afuera 
escupiendo saliva e inmutables discursos 
pienso en lo simple que les resulta a ellos 
y en la herida que se infectó en nosotros. 

4 comentarios:

  1. Es que es imposible decirte a tí que no. Pero por motivos distintos. Los míos sinceros. Es un sí rotundo a estos poemas que me hacen aplaudir mentalmente cuando tocan. No me extraña que flipe el comentarista anterior. Brutal.

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  2. Dios... me acabas de dar un zarpazo al corazón y la memoria, dicho por ti suena distinto aunque sea igual, si lo mismo, el mismo puñal en el centro del tórax y de las putas mariposas. Qué enorme eres joia...

    Te abrazo y te beso desde el centro gravitatorio de mi alma negra. (lo copio y le hago un altarcico)

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  3. le tengo mas miedo a decir no que a decir si, por una vaga experiencia que tuve hace poco, donde el si me inundaba y era tiempo de decir basta.
    me encanto 💜 Saludos!

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