20 febrero 2013

no supe verte. no quise verte 
atrapada en mi propio templo 
de muros sordos y ventanas tapiadas 
escuché tus palabras cordiales 
que traduje como amenazas severas
vi tu mirada franca 
que revestí de burdo cuento
sentí tus ganas sinceras 
que disfracé de ímpetu pasajero. 

no quise creerte. no supe creerte 
me faltaba tiempo 
espacio 
aire 
no sabía nadar 
había olvidado correr.
me asfixiaba. 
y con cada paso que tú dabas 
hacia un nido templado 
yo descendía un peldaño 
hacia el más absoluto vacío,
convencida de estar más a salvo 
en mi propia nada
que entre tus cálidas manos. 

no supe tenerte. no quise tenerte 
negaba un nosotros 
anulaba, tachaba, cercaba.
con premeditada fijación 
escondía mis sombras 
mis grietas 
mis truenos,
aplacaba tus preguntas 
con respuestas inciertas
válidas para uno, huecas para el otro.
silenciaba mis reservas 
con penosos disimulos
con lamentables estrategias 
con alegres vestidos de fiesta 
manchados de esfuerzo y lastre
con sonrisas torcidas 
reales para el uno, tóxicas para el otro. 
me repetía,
te repetía 
que no eras tú quien sobraba 
sino yo,
y con mecánica destreza 
recurrí a discursos anteriores 
gestos efímeros 
demoras y ausencias
despedidas breves 
y me fui alejando, 
sin detenerme, sin dudar,
sin pena ni culpa
ni llantos ni rezos.
sin ti. 

2 comentarios:

  1. Es así como suena el arrepentimiento? Podría hacer este poema mío con facilidad. Me es sencillo verme identificado...

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  2. Interesante reflexión sobre la mala comunicación entre dos. Lo curioso es que exista ese momento en el que se vean los fallos, los errores. Y que ese momento sea tarde.

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