25 octubre 2012

A veces parece
que estamos en el centro de la fiesta.
Sin embargo
en el centro de la fiesta no hay nadie.
En el centro de la fiesta está el vacío
Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

Poesía Vertical, R. Juarroz 

06 octubre 2012

caso clínico: las sagradas escrituras

por si no hubiera sido suficiente con un bautizo, una comunión y una confirmación (sí, yo hice la confirmación y entiendo que llegados a este punto quieran dejar de leer), mi infancia también estuvo marcada por un colegio católico y apostólico al que asistía día sí y otro también. a favor de las monjas que se hicieron cargo de mi temprana educación debo confesar que no me traumaron demasiado ni sus hábitos grises, ni sus rostros hieráticos, ni esos pasillos interminables y silenciosos con plantas mustias y pósters del señor, la virgen, el espíritu santo y algún gatito jugueteando con un ovillo de lana. digamos que entre ellas y yo se estableció rápidamente un pacto de mutuo silencio: yo me portaba bien, hacía los deberes y aprobaba las asignaturas con nota justa y ellas hacían como que no existía y se centraban en las mentes más brillantes de la clase. 

como todo colegio católico y practicante que se precie, dos o tres veces por semana sor rosa maría, la más anciana y abnegada, nos impartía clases de religión. eran clases terriblemente tediosas y aburridas, pero al menos servían para que pudiéramos intercambiar mensajes por debajo de las mesas y quedar con los chicos a la salida de clase. sor rosa maría, aparte de no enterarse de una mierda y dejar que alborotáramos más que en otras asignaturas, nos leía pasajes del antiguo y del nuevo testamento y luego nos pasaba una hoja con preguntas para comprobar si habíamos entendido bien la palabra del señor. a juzgar por las notas al final del trimestre, no dejaba de sorprenderme lo bien que entendíamos todos la palabra del señor y lo mal que comprendíamos las raíces cuadradas y la revolución rusa. 
en cualquier caso, a medida que iba creciendo e iba prestando más atención a los chicos y menos a sor rosa maria, comencé a darme cuenta de que había muchos capítulos bíblicos con cabos sin atar. quizá por vergüenza o quizá porque era una pre adolescente y los pre adolescentes no se interesan por estos asuntos, comencé a tener serias tribulaciones religiosas. no tanto sobre la existencia o no de un dios omnipresente y todopoderoso. eso era algo incuestionable, una verdad absoluta, un sí rotundo y por eso le rezaba yo cada noche, muy seria y devota, con las manos juntitas y la mirada al cielo y le pedía aprobar los exámenes y que marcos me hiciera caso. mis dudas eran mucho más llanas, anecdóticas y minúsculas, más de detalles que jamás supusieron una crisis de valores y ni mucho menos un replanteamiento de mis bien inculcadas creencias religiosas. 
recuerdo con especial cariño las tribulaciones que me asaltaban más a menudo, mientras esperaba en la sala de espera del ambulatorio cuando me subía la fiebre por una gripe, o en el autobús de camino al cole o jugando con mi hermano a los clics de playmobil. 
así que, sin más dilación, y por orden cronológico, he aquí mi top 5 de discordancias, misterios y dudas bíblicas sin resolver: 


la manzana que ajustició a todos. yo creo que aquí el señor no estuvo acertado o bien que, siendo este su primer caso después de seis días de estar creando el mundo, todavía no tenía la suficiente experiencia como para hacer frente a determinadas situaciones. me gustaría pensar que se trataba más de la segunda opción, porque ¿quién no ha errado en algún momento de su vida, siendo o no el señor? exacto, lo que me temía. la cuestión es que no había para ponerse así. era una jodida manzana. quiero decir, no estamos hablando de un jarrón de la dinastía ming, ni un cactus que le había costado más de lo normal en crear, ni tan siquiera de algo a lo que podía haberle cogido un cariño especial (¡llevábamos apenas una semana de mundo, no podía ya estar encariñado con nada!). era una maldita manzana, por favor. ¿era necesario dar tanto por culo por una manzana, que probablemente era de esas verdes, duras y ácidas que son incomestibles? a mí, y esto es sólo mi humilde opinión, claro, me da la sensación que con un “venga, muchachos, vamos a portarnos todos bien” era suficiente. un toque de atención casual, sin más y si volvían a repetir, pues luego ya sí, ponerse un poco más firme. esto es de primero de paternidad, y sea uno padre o no, se sabe. pero sin previo aviso, cortando por lo sano de esta forma, castigar a eva con dolores parturientos, a adán a comer espinos y cardos de la tierra hasta convertirse en polvo y a todos los que veníamos detrás, que ni tan siquiera nos gustan las manzanas… me parece de tener el sentido de la justicia en la punta del nabo, hablando claro. 


los diez mandamientos y con ellos, los primeros claros síntomas de egocentrismo agudo. cito textualmente las palabras del señor para que no se me tilde de manipular los textos sagrados. ojito: 
no tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 no te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 no te inclinarás ante ninguna imagen, ni las honrarás; porque yo soy yahveh tu dios, fuerte, celoso, que castigo la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 no tomarás el nombre de yahvé tu dios en vano; porque no dará por inocente yahveh al que tomare su nombre en vano. 
ejem. que no lo digo yo, eh: fuerte, celoso, castigando de generación a generación (igualito que con el episodio de la fruta prohibida) y sólo perdonando a los que le siguen y le hacen caso. madre mía, cómo para no tenerle cierto miedito y levantar el brazo en caso de duda. es lo que en el equivalente al mundo contemporáneo vendría a ser la típica diva del pop, rollo lady gaga, que exige tener toda la planta de un hotel a su disposición, sábanas de cama color pantone pms531, rosas blancas sin espinas en el baño, su propia peluquera, nutricionista, masajista, psicoanalista y que luego apenas se dirige al público en el concierto o mejor aún, lo cancela por habérsele roto una uña. y de acuerdo, que una cosa es dar un concierto de un par de horas y adiós-muy-buenas y otra muy distinta crear el mundo, pero un momento, tomemos perspectiva del asunto: seis días. no estamos hablando de seis semanas, ni seis meses, ni seis años. seis días, apreciados lectores. así que, o la cosa no era muy complicada o bien dejó mucho sin terminar. 


la anunciación. lo más notable que consiguió el capítulo de la anunciación la primera vez que lo leí fue un tremendo desconcierto. supongo que el problema es que yo era todavía muy joven para entender según qué cosas: una paloma, una mujer sola y una tarde lánguida de mortal aburrimiento. a raíz de eso, andando por la plaza del pueblo, contemplaba a los pajaricos de lejos, con cierto acojone, pensando que tal vez, en un descuido mío, podrían convertirme en la próxima elegida sin estar yo preparada ni convencida. más adelante, con las primeras clases de ciencias naturales, en las que el alumnado mostraba un interés poco habitual, las monjitas optaron por pasar muy de puntillas sobre el tema (al fin y al cabo, eran monjitas, vamos… expertas en la materia) pero acabé por entender que lo de la paloma era una metáfora y que en realidad sólo debía tener cuidado con las tardes lánguidas que pasaba con marcos. en cualquier caso siempre me dio por creer que la virgen fue una mujer tremendamente desgraciada: recordada por ser virgen toda la vida y por los siglos de los siglos, pariendo de mala manera en una cueva, arrejuntada con un señor del que sabemos más bien poco, aparte de que era carpintero y estaba bastante adelantado a su tiempo en lo referente a relaciones, y con un hijo que creyó que sería buena idea sustituir la opulencia romana, con sus bacanales, sus espectáculos circenses y sus uniformes de guardia pretoriana por la austeridad cristiana y su…ermmm… eso, austeridad. 


la crucifixión. hay qué ver cómo se las gastaban en las antiguas civilizaciones a la hora de acabar con la vida de algunos indeseables. aunque claro, las contemporáneas tampoco se quedan cortas, pero no entraremos ahí ahora. yo es que pienso en el peso de la cruz, en lo que debió de durar el vía crucis, en los pocos bares que habría en la época para descansar un rato y tomarse una cañas fresquitas y luego, para rematar, los clavos, el vasito de vinagre y la corona de espinas y tengo que sentarme. por no mencionar a los dos ladrones que fueron crucificados al mismo tiempo y a los que les dio por conversar, allí, clavados en la cruz: que si fueras verdaderamente el hijo del señor podrías salvarte a ti mismo y dejar clarito quién manda aquí, que si y ya de paso, también podrías salvarnos a nosotros, que acuérdate de mí cuando llegues al reino, y un sinfín de suplicas del todo inapropiadas. con lo hartísimo que tendría que estar ya el hijo del señor, como para encima tener que ir haciendo favores y milagros. y claro, al final, después de tanto martirio y suplicio, ¿quién no hubiera dudado, ni que fuera sólo un segundo, de que su padre le había abandonado? pues eso. todos habríamos soltado algún improperio y bastante diplomático fue él, me parece a mí. y sí, después sí. después hubo reacción. después la tierra tembló y las piedras se partieron y se abrieron los sepulcros. mi pregunta es… ¿no hubiera podido darle un toque de atención unas horas antes? 


los milagros. los evangelios van repletos de narraciones dedicadas a los milagros que hizo el hijo del señor en su corta, pero intensa trayectoria. me parece bien. quiero decir, qué menos. desde pequeños todos sabemos que si no hay súper poder, no puede ser súper héroe. los súper poderes molan y además son imprescindibles para tener cierta credibilidad ante el populacho que no tiene súper poderes y por eso es populacho y no héroe. da igual que sea tener la capacidad de volar o una fuerza descomunal o multiplicar panes y peces, la cuestión, como digo, es destacar de la plebe y ahí el hijo del señor se lució bien. mi milagro favorito es sin duda alguna el de la resurrección de lázaro. coincidirán conmigo con que resucitar a los muertos tiene que ser la hostia y que en la dilatada trayectoria del hijo del señor, nos encontramos ante el clímax en lo que a milagros se refiere, por eso no termino de entender la sorpresa de su madre y las plañideras que le acompañaban cuando, después de todo el follón de la cruz, resucitó él mismo a los tres días. a ver, ¡si ya se veía a venir! ¿cómo no auto resucitarse a sabiendas de que era algo que le salía bien? hay que tener muy poca motivación para quedarse allí, sepulcrado, solo, aburrido y muerto, sabiendo que hay todo un mundo ahí afuera para adoctrinar. aunque bueno, otra cosa les voy a decir, también pienso que era un buen momento para reinventarse y hacer algo distinto, probar con algo diferente, pero bien, cada uno sabrá qué le conviene más e imagino que él lo tenía claro. aunque con semejante padre… cualquiera le decía que no estaba interesado en mantener el negocio familiar. 

continuaría un par de horas más porque el tema da mucho de sí y me estoy dando cuenta de que me acuerdo más de lo que creía y de que sor rosa maría estaría orgullosa de mí y de lo mucho que aprendí en sus clases, pero estoy viendo los primeros bostezos y temo que se me están aburriendo, así que paro ya. 
sólo terminar recordándoles que el señor es bondadoso y nos ama. a todos. y que si no follamos antes del matrimonio, no usamos jamás un preservativo, estamos en contra del aborto, consideramos la homosexualidad como una enfermedad, no comemos manzanas y alguna minucia más, nos ama el doble y nos ahorramos pasar por todo el embrollo del juicio final.