28 septiembre 2012


Hace un año, volví a escribir cuentos, pero sin darme cuenta de que en realidad seguía con los hábitos del novelista. Seguía utilizando un tempo moroso, nada adecuado para el relato. Las frases se alargaban sin prisas y se concentraban premiosamente en los detalles. Hasta que comprendí que así no iba a ninguna parte. Tenía que ser más consciente de que había regresado al cuento y estaba obligado a un sentido de la brevedada que no pedía la novela. Pero el conflicto máximo no procedía únicamente de ese lastre de las malas costumbres adquiridas como novelista. La tensión más fuerte la provocaba el duro esfuerzo de contar historias de personas normales y tener a la vez que reprimir mi tendencia a divertirme en textos metaliterarios: el duro esfuerzo, en definitiva, de contar historias de la vida cotidiana con sangre e hígado, tal como me habían exigido mis odiadores, que me habrían reprochado excesos metaliterarios y "ausencia absoluta de sangre, de vida, de realidad, de apego a la existencia normal de las personas normales."
(...)
He sudado la gota gorda con las secreciones y exudaciones de mis personajes, he hecho un esfuerzo increíble para mostrar "apego a la existencia normal de las personas normales". Y últimamente me siento ya bien adaptado a mi asquerosa vida. En el fondo, siempre me han impresionado cuentistas como Raymond Carver, con todas sus historias de camareras y camioneros y otros seres anodinos perdidos en la grisura de una cotidianidad aplastante. Reconozco que es un genio del cuento. También me gustan esos autores que, por ejemplo, describen un campo de patatas con una precisión magistral. Pero a mí siempre me ha costado hacerlo. Si tenía que describir un campo de patatas, lo hacía, pero se trataba de unas patatas germinando en un sótano, por ejemplo, y acababa teniéndome que corregir yo mismo, golpeándome sádicamente la mano con la que escribía aquellos surrealismos.
Me he dedicado a hablar de seres corrientes y vulgares, es decir, de individuos amostazados, apopléticos y analfabetos, pero lo he pasado mal, muy mal. Y todo para que dijeran que he cambiado un poco de estilo. Es absurdo porque en el fondo debería haber sabido que para cambiar de estilo basta con cambiar de tema. Lo he pasado mal porque he transpirado mucho con mis personajes. A los de mi primer cuento, por ejemplo, no he podido olvidarlos. Se pasaban el día metidos en mi cocina, discutiendo mientras fregaban platos. Discutían por cualquier cosa. Era uno de esos matrimonios que siempre se están tirando los platos literalmente a la cabeza. Me fastidiban, pero sin embargo me volví preciosista con ellos, ni un error a la hora de abordar su inmensa vulgaridad con precisión. El problema grande llegó cuando descubrí que nunca se iban de casa. Me levantaba a medianoche, por ejemplo, para ir a buscar algo a la nevera, y allí estaban los dos, apoyados en el pared del pasillo, junto a la cocina: insomnes, sucios. Un día, les oí comentar que se habían inscrito en el Club de las Personas Normales. Qué tiernos, qué personajes más deliciosos. Aunque les veo demasiada carne, nariz y hueso. Además, ¿cuántos relatos se habrán escrito ya sobre las mismas tonterías?

Exploradores del abismo, E. Vila-Matas

5 comentarios:

  1. Mi admirado Vila Matas. Leerle es leer frikismo literario puro, amor a los libros más allá del amor a los libros y a la escritura. Verle en persona es reírte con sus ocurrencias afiladas.
    Sobre el estilo dice Houellebecq que no te preocupes, que viene sólo. Puede ser. Todo lo que escribimos pasa por un filtro: nosotros. Creo que no hay más originalidad que la del ego, todo lo demás son temas contados.
    Y lo de narrar un cuento en detalle o no... Pues yo le daba vueltas pero viendo lo que hacía el minucioso David Foster Wallace y llegando hasta el citado Carver... Creo que a cada uno le sale de modos opuestos y cada uno encontrará sus lectores. El señor Vila Matas hace y deshace teorías para reírse de estas, cuidado.

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  2. Muy grande Vila Matas, como bien dice Sergio es friki escribiendo, pero me gustan, me atraen siempre las personas que se salen de lo preestablecido, la fina ironía, y el es un transgresor, además.
    Gracias por mostrarnos siempre personas interesantes, textos interesantes, de personas que también lo son.

    Un besazo Hilia.

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  3. Pues a mí me ha dejado un regusto odioso. Tengo algo personal -cierta injustificación mezcla a partes iguales de envidia, admiración y verdadero rechazo- contra este señor.

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  4. hola te contacto por aqui porque no encuentro tu mail...

    pues te cuento...

    tengo entremanos un proyecto del que te quiero hablar...
    debo aclarar: "sin ánimo de lucro" jejeje... que consiste en una web con escritos cortos e ilustración .

    te la presento: www.instan-tes.com
    en esta web cada mes se van a publicar 5 escritos cortos acompañarlos con 5 ilustraciones

    la idea es que sirva de plataforma para dar a conocer tanto escritores como ilustradores y los que ya son conocidos potenciar su comunicación.

    por esta razón quería preguntarte si quieres participar de cualquiera de las dos maneras:
    UNO que en cuanto tenga una ilustración te la paso y escribes un relato para acompañarla
    DOS: que me des un escrito y se lo paso a un ilustrador para que haga un dibujo de él...


    Todo irá linkado a las respectivas webs de los artistas.



    ¿qué te parece?
    le hace ilu?
    cuento contigo?

    saludos

    ana
    El hombre sapo
    www.elhombresapo.com

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  5. Oye, hablando de emails. Yo no sé tú, pero yo quiero conocerte. Dame tu msn o algo, anda.

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