17 julio 2012

caso clínico: revistas catalogadas como femeninas

si no recuerdo mal, el primer contacto que tuve con una revista catalogada como femenina fue a los catorce o quince años. sí, siempre llevé unos años de retraso en todo en general. me la compró mi madre un sábado por la mañana y si me acuerdo tan bien es que porque el episodio acabó en rabieta, disgusto y berrinche. la revista era la mítica superpop y en esa tirada en concreto, aparte de desvelar secretos inconfesables de adolescentes que terminarían enganchados al crack años más tarde, regalaban una foto de cuerpo entero en cartoncillo de uno de mis ídolos de infancia que por cuestiones de decoro y respetabilidad no voy a revelar aquí. la cuestión es que mi madre, desconocedora de mi amor ciego y no ciego por ese mozo, se empeñó en comprar la revista creyendo que me haría ilusión, pero yo, como buena adolescente avergonzada de todo y de todos, sólo pensaba en que debería cruzar la ciudad hasta llegar a casa, con el cuerpo de cartoncillo en tamaño natural entre mis brazos y así hacer evidente aL mundo entero que sí, que efectivamente, por las noches me tocaba pensando en ese muchacho, ídolo de multitudes, causante de desmayos, fantasías, ensoñaciones y lágrimas, muchas lágrimas.
afortunadamente ya no vivo en esa ciudad y puedo caminar con la cabeza bien alta, sin pasado oscuro que ocultar. sin embargo esa traumática experiencia, que terminó con una bronca monumental por parte de mi madre por ser tan cateta, sólo podía ser una premonición de lo que a partir de entonces sería mi relación con las revistas catalogadas como femeninas: una mezcla de bochorno y tocamientos a partes iguales. 
en realidad, y ahora en serio, una puede aprender mucho de las revistas catalogadas como femeninas. no diré que todo lo que sé sea gracias a dichas revistas, pero sí puedo afirmar que ojalá muchas clases de matemáticas, de esas que se hacían justo antes del recreo, hubieran sido substituidas por un siempre bienvenido artículo sobre cómo pedirle a tu jefe un aumento de sueldo sin tener que bajarte antes las bragas. así que sin más preámbulos, esto es, a grandes rasgos, lo que aprendí de las revistas catalogadas como femeninas:
aceptación: aceptarse a uno mismo es la base de la felicidad. y esto es así. no, no empiecen a poner caras raras, ni a cuestionarme, ni a sospechar que he vuelto a recaer en el turbio mundo del lsd. si una ha nacido enana, coja, peluda y con un problema de sudoración excesiva debe ser agradecida y aceptarse tal y como es, porque el físico, apreciadas lectoras, es lo de menos. la belleza está en el interior. sí, ahí donde nadie puede verla y nadie se molestará en ir a buscar. por ese mismo motivo, en las revistas catalogadas como femeninas suelen servirse de muchachas de belleza exterior arrebatadora que además no hacen nada para cuidarse. ¿lo ve? lo que yo decía. ellas ya han aprendido a aceptarse tal y como son y, bueno, no quisiera parecer una marisabidilla, pero diría que parecen bien felices. así que imite su bendito ejemplo: relájese, vaya a la cocina sin miedo y cómase este bocadillo de mortadela que lleva toda la tarde torturándola. y si todavía tiene alguna duda no se preocupe porque las revistas catalogadas como femeninas siempre tienen algún que otro artículo para llegar a ser mejor persona. 

cómo ser mejor persona. son muchísimos los enfoques que las revistas catalogadas como femeninas ofrecen para que usted, querida lectora, se desarrolle como ser humano. combatir la celulitis, conseguir el multi orgasmo, ser la perfecta anfitriona en la cena de navidad o las ventajas de una buena exfoliación son sólo algunos de ellos. hay millones, para que engañarnos, pero no se abrume, basta con empezar con los básicos, que, a pesar de la disparidad de opiniones entre los profesionales, yo me aventuraría a enumerar en: desmaquillarse antes de ir a dormir, tener siempre un little black dress en el armario para ese cocktail en el yate de un magnate del petróleo al que la pueden invitar en el momento más inesperado y tener un vecino que esté bueno para sucumbir a la tentación y contarlo después a las amigas y tener dilemas morales. a partir de ahí, el resto va rodado. 

ciclos. como bien dice una sabia amiga mía, la vida son ciclos y las revistas catalogadas como femeninas no podían ser menos: 
enero – especial dieta post-navidad. 
febrero – especial tendencias. 
marzo – especial sexo. 
abril – especial dieta II. 
mayo – especial vacaciones. 
junio – especial bótox. 
julio – el becario se hace cargo de la revista. que escriba lo que le dé la real gana.
agosto – el becario se hace cargo de la revista II, o lo que es lo mismo, sudokus y crucigramas.
setiembre – especial depresión post vacacional. 
octubre – especial cómo pedir un aumento de sueldo. 
noviembre – especial bótox II con un poco de especial sexo II y ya puestos, especial dieta III. 
diciembre – especial previsión zodiacal para las más crédulas. 
y vuelta a empezar porque total, tampoco les pagan para recibir un jodido premio nobel en literatura.

sexo. ¡sí!, ¡por fin hablamos de sexo! y además hay consenso porque todas las revistas catalogadas como femeninas coinciden con que la mujer debe ser muy puta y muy santa al mismo tiempo, lo cual es perfecto si una tiene brotes bipolares. y si no es así, pues tampoco pasa nada porque para eso están dichas revistas, con sus truquitos y sus diez cómodos pasos y sus buenos consejos y sus fotitos a todo color. ante todo se valora mucho la sinceridad en la cama (o encima de la lavadora o donde surja). engañar está muy feo y sólo conlleva malos entendidos, aparatosos cuernos y divorcios poco rentables. así que si su pareja es tirando a torpe y no logra tocar las teclas adecuadas, finja, aguántese, piense en la tableta de chocolate que aguarda en la nevera. y sobre todo, cuando termine dígale que ha sido el mejor polvo de su vida. las mujeres que vengan después es posible que la maldigan, pero eso, querida amiga, ya no será su problema. también es importante ser fantasiosa, arriesgada, aventurera y descarada. de nuevo las revistas catalogadas como femeninas les colmarán de ejemplos para que lo sea, peroooo recuerde que si demuestra demasiada destreza después vendrán las preguntas-trampa como: ¿dónde aprendiste esto?, ¿con cuántos lo has hecho?, ¿yo lo hago mejor? y la mejor de todas: ¿me preparas un café? así que bueno, sea equilibrada, ¿de acuerdo?, ni mucho ni poco, franca y putón, madre de sus hijos y cabaretera francesa, vecina modélica y conejita de playboy, empleada sumisa y dominatrix de noche. 

la mujer en el trabajo. toda revista catalogada como femenina que se precie debe dedicar unas páginas cada cierto tiempo a hablar del estado de la mujer en del mundo laboral. con ello la revista catalogada como femenina deja claro que su target no es únicamente la mujer-florero, sino que también abarca para la mujer-florero-trabajadora. los contenidos estrella son, sin lugar a dudas, cómo pedir un aumento de sueldo y cómo llegar a ser una buena jefa en un mundo dominado por los hombres. tanto para un tema como para el otro, y según las fotos que acompañan los artículos (y porque una imagen vale más que mil palabras), es esencial ser rubia y llevar tacones. si no tiene usted ni una cosa ni la otra, y no quisiera desanimar a nadie pero es que me temo que es así, quizá debería replantearse volver a lo de mujer-florero, que eh, tampoco está nada mal y tiene sus ventajas. aunque si es usted rubia y además sabe llevar tacones, ah, amiga lectora, en ese caso tiene la partida ganada, el aumento de sueldo asegurado y los subordinados haciendo cola para traerle el café por la mañana y ya luego criticarla por la espalda como todo mortal. lectoras morenas: con lo de dominatrix de noche creo que una también puede ganarse muy bien la vida, pero que conste que yo no lo he probado y sólo digo lo que me han contado. 

libros, expos, operetas y tal. quizá no se lo hayan dicho nunca, pero leer libros es muy sexy, ¿saben? como también lo es asistir a exposiciones (con un bonito traje chaqueta de prada) e ir a conciertos de renombre (recuerde que el bótox tarda un par de días en recolocarse bien, planifique bien por el amor de dior). y es que en pleno siglo XXI, una debe saber (y poder) opinar de todo un poco; esos cócteles, esos brunch, esas comidas de negocios requieren conversaciones a la altura y este tipo de temas son siempre un acierto seguro, como los ferrero-roché en las fiestas de la preysler. las revistas catalogadas como femeninas le indicarán a quién leer y a quién escuchar y verá como poco a poco y sin apenas darse cuenta irá incorporando a su vocabulario diario frases tipo "coelho es el paradigma de escritor moderno en su incansable búsqueda de la fe ante los misterios y las complejidades de la condición del ser humano", o bien "la obra de hirst supone un hito en el mundo de la contemporaneidad artística occidental a través de una plasticidad destructural y una sabia superposición en los materiales utilizados", o también "la poética épico-romancera-urbana de bisbal acompañada de sus melodías harmoniosas y perfectamente acompasadas consiguen transmitir sensaciones cósmico-tántricas" y así hasta el infinito y el más allá. no deje amedrentarse si al principio no sabe muy bien lo que está diciendo. es algo común que también les ocurre a políticos, banqueros, publicistas y empresarios en general. 

y finalmente, moda. si en algo son expertas las revistas catalogadas como femeninas, a parte de los puntos mencionados anteriormente, es en mostrarnos las tendencias para las próximas temporadas. siempre adelantadas al vulgo y al predecible escaparate de zara, consiguen que nosotras, meras aficionadas, nos propongamos un año sí y otro también, disfrazarnos con los trapos que nos sugieren y nos convenzamos de que sí, ir al carrefour con peeptoes de quince centímetros, falda de tubo, camisa transparente y foulard de seda persa enrollado a la cabeza, no sólo es cómodo sino también todo un acierto. abandone los prejuicios y sea abierta de mente. diga sí a la feminidad, al estilo, al carisma, al glamour y a los dictámenes de cada temporada que no sólo le aportarán personalidad y actitud, sino también éxito en general y quizá un poco de dolor de espalda en particular. y si sospecha que a usted no le sientan tan bien los vestidos, ni los tacones, ni el tocado, ni el maquillaje como a la anoréxica que salía en la portada, no se engañe: es totalmente cierto. 

lectoras amigas, poco más me queda por añadir. espero y deseo que con este breve resumen consigan ver un poco de luz en este embrollado mundo en el que nos ha tocado vivir. recuerden que lo más importante para cualquier ser humano, aparte de que echen fútbol los domingos por la tarde, es conseguir la felicidad, y que la felicidad, esa que nos ilumina, nos guía, nos motiva y nos enaltece, se encuentra en las lustrosas páginas de vogue. o en su defecto, de elle.

1 comentario:

  1. Ha sido una experiencia intensa la de este viaje por el mundo de esas revistas. Recuerdo haberle pedido prestadas algunas a mi hermana para hacer mis debidos tocamientos con ciertas cantantes que de esas también había y las más ligeras de ropa eran ideales en un mundo con el porno menos asequible que el de ahora, que en esos tiempos conseguir un pezón en un pecho femenino no era tarea sencilla. Por lo demás me llegué a reír mucho con sus consultorios y todo eso que criticas desde el conocimiento y ahora llega mi vergüenza, a los quince años les envié una historia dónde me enamoraba de mi prima. Me la publicaron un año o dos más tarde cambiando alguna frase pero dejándola básicamente igual. Mi primera publicación pues fue en.... ¿Recuerdas "Nuevo Vale"? Así que "gracias" por hacerme decir esto. Revistas que también vivían de sus lectoras y algún que otro lector pajillero que les escribía. Como practicamente no las leía salvo consultorios sexuales y fotos de pechugonas, sólo iba a lo que iba, me has descubierto un mundo casi nuevo. Déjame aplaudirte por la paradoja del "acéptate como eres" desde las fotografías de modelos perfectas. Nunca entenderé el objetivo de eso.

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