19 noviembre 2011

volvemos en cinco minutos

betina se levanta la primera de la casa, normalmente a las seis de la mañana, cuando fuera todavía es negra noche. intenta no hacer mucho ruido para que su marido siga durmiendo una hora más en el centro de la cama de matrimonio. cierra la puerta de la habitación con cuidado y a oscuras se dirige al baño. la fría luz del fluorescente le ciega los ojos y la apaga casi al instante. levanta la tapa del water, se baja los pantalones del pijama y las bragas al mismo tiempo y bosteza. hace un segundo intento con la luz. odia su rostro por las mañanas. y por las tardes. odia su rostro en general al igual que su cuerpo. las arrugas, las manchas, los pliegues y las canas cada vez son más difíciles de disimular. hace treinta años tenía un rostro fresco y alegre del que no necesitaba preocuparse. ahora, con cincuenta y dos, las bolsas en los ojos y la papada del cuello provocan que evite los espejos cuando pasa por delante de ellos.
cuando paco se levanta, betina ha preparado el café y las tostadas. los dos se sientan en la pequeña mesa de la cocina, uno delante del otro y comen en silencio. algunas veces paco le pide más café, otras le dice que llegará tarde. en ambos casos ella asiente y mira sus uñas, resquebrajadas y sin brillo. paco es contable. trabaja en la misma compañía desde hace treinta años, al principio haciendo los recados que las secretarias no querían hacer porque estaban demasiado ocupadas flirteando con los encargados de departamento. ahora tiene su propio despachito en el sótano y una línea directa que apenas suena. hace su trabajo mecánicamente, con disciplina y con la misma ilusión con la que llega a su casa al mediodía. algunas veces, para demorar el momento entra en un bar y se toma un par de cervezas. algunas otras se entretiene en su despacho, detrás de la pantalla de ordenador. otras no le queda más remedio que llegar puntual y escuchar como su esposa suspira resignada.
después de desayunar betina recoge la mesa, hace la cama, airea la habitación, plancha, friega y pone la tele. le gusta estar al día de lo que pasa en el mundo, aunque le gustan más los cotilleos de los famosos, que empiezan justo después. sólo han pasado cinco horas desde que se levantó y ya terminó de ordenar y limpiar. se sienta en el sofá. mira el reloj de la pared. las once, se dice. es una mala hora. demasiado temprano todavía. no habrá nadie. aunque el otro día… pero no, no. esperaré un poco más. y espera. abre una bolsa de patatas fritas sabor jamón, come la mitad y espera. se dirige a la cocina, abre la nevera, coge un trozo de chocolate y espera. acaban los cotilleos y espera. va al baño, se pone un poco de carmín en los labios y decide no esperar más. quita el portátil de la funda de plástico y hace una búsqueda rápida.
poeta69 no está conectado, pero en cambio manitasdeoro sí. ¿le contactó él la última vez o fue ella? ¿si le dice algo, pensará que está desesperada? ¿y si no le dice nada creerá que no le gusta?

se levanta del sofá, vacilante. en el baño se quita un poco de carmín y exagera la raya de los ojos que difumina después con el dedo húmedo de saliva. peina su pelo, lo recoge con una coleta baja y al final decide dejarlo suelto. al sentarse de nuevo la pestaña del chat parpadea y en la tele emiten un anuncio de embutidos bajos en sal para los que quieren cuidarse y sentirse bien. betina mete la mano en la bolsa de patatas fritas sabor jamón y come la otra mitad restante. cuando cree que ha pasado suficiente tiempo, se limpia las comisuras de los labios y abre la pestaña.
manitasdeoro: ke tal wapa? estaaaasss?
luna_blanca: hola!
manitasdeoro: has tardado. pensaba ke no kerias saber nada d mi :-(

luna_blanca: claro que quiero saber de ti. ¿cómo estás?

manitasdeoro: t exo de menosss. ke haces?
luna_blanca: nada, aquí aburrida…
manitasdeoro: eso lo soluciono yo

manitasdeoro: kieres ke te entretenga un ratooo
manitasdeoro: …???
luna_blanca: ¿cómo?
manitasdeoro: jajaja. ya sabes komo ;-O

betina se estira en el sofá y traslada el portátil a su barriga fofa. siente el calorcillo de la batería y un cosquilleo familiar un poco más abajo.

manitasdeoro: ke llevas puesto?

luna_blanca: nada
manitasdeoro: jajaja. nada? komo eres.
manitasdeoro: no t gusta perder el tiempooo, eh? pues ahora mismo se me sta poniendo bastante dura solo d pensarlo

luna_blanca: ¿y no vas a aprovecharlo?
manitasdeoro: jejeje

manitasdeoro: stas preparada?

luna_blanca: contigo siempre lo estoy
manitasdeoro: imagina k estamos en la playa. tu y yo solos. hace kalor y no puedo apartar mi mirada de tu kulo redondo y grande. me acerco y t akaricio los muslos. t gusta y abres un poko las piernas. mis manos van subiendo poko a poko y kon la punta d la lengua empiezo a lamer tu kuello y lentamente voy


justo en ese momento betina se da cuenta que poeta69 también desea hablar con ella. “maldita sea”, susurra, y abre una segunda pestaña de conversación.


poeta69: hola
manitasdeoro: … bajando hasta alkanzar tus pezones durossss
luna_blanca: hola
poeta69: hacía días que no coincidíamos
luna_blanca: cierto

poeta69: cómo va toso?

poeta69: todo
manitasdeoro: stas ahí? kontinuo?


con una destreza admirable, luna_blanca consigue seguir el hilo narrativo de manitasdeoro, aunque esta vez no consigue concentrarse tanto como para llegar al orgasmo, y descubrir que a poeta69 le gustan los bistecs poco hechos, el arroz y levantarse tarde. es una pena, sin embargo, que todavía no consiga despegarse de esa timidez que ya advirtió el primer día, hace unas dos semanas. se pregunta si algún día llegará al mismo nivel de intimidad que manitasdeoro o aquel otro que conoció seis meses atrás y que desapareció sin más y del que ahora no consigue recordar el nombre. o simplemente debería conformarse con estas conversaciones pre adolescentes que no se corresponden con su sugerente nick.

manitasdeoro: t ha gustado?
luna_blanca: mucho, eres el mejor

manitasdeoro: pero... ... te has corridooo?
luna_blanca: ;-)
luna blanca: mañana me toca mí, ¿de acuerdo?
manitasdeoro: ;-)

manitasdeoro: t spero pues, wapa

poeta69: sigues ahí?

luna_blanca: sí, perdona. el teléfono…

poeta69: vaya, bueno, yo tengo que irme ya…
luna_blanca: ¿tan pronto?

poeta69: sí, pero esta tarde intentaré conectarme otra vez. me gusta hablar contigo

luna_blanca: a mí también. te espero esta tarde?
poeta69: quizá puedas enviarme una foto
luna_blanca: bueno, de eso ya hablaremos...
yo no soy muy de fotos
poeta69: hablamos. te envío un beso


betina mira el reloj del comedor: la una del mediodía. calcula que si se da prisa, todavía podrá preparar un arroz hervido y un par de huevos fritos para su marido. apaga el portátil y lo esconde en el cajón de la ropa interior, el único por el que su marido ha perdido todo interés hace tiempo.

de camino a casa paco luce una sonrisa extraña que borra cuando abre la puerta. su mujer acaba de limpiar los cacharros de la cocina y en la mesa le espera la comida. en la tele, un anuncio de detergente que limpia incluso las manchas más incrustadas. paco come con rapidez. betina apenas prueba bocado. le mira de reojo y escucha ese molesto ruido que hace al masticar. quisiera poder levantarse y encerrarse en alguna habitación, alejada de él. sin embargo decide que es más fácil actuar como siempre.
- ¿tienes más hambre? ¿te hago un bistec?
él asiente sin levantar la vista del plato.

- pero asegurate que esté crudo - dice - siempre lo dejas demasiado hecho y nunca me ha gustado así. con los años que llevamos juntos y todavía debo recordarte cada día lo que me gusta y lo...

- paco – interrumpe ella - no empieces. no estoy de humor.

- para variar.


al acabar de comer, betina lima sus uñas sin brillo y paco resuelve sudokus. luna_blanca y poeta69 esperan. en la tele, un anuncio de salsas para acompañar carnes, pastas y ensaladas. la salsa de la vida, apostilla la voz en off.

1 comentario:

  1. Como la vida misma, vamos. Si hasta le coges el punto a los comentarios típicos de los que chatean y sus abreviaturas. Triste vida de tantas que por aquío se llaman marujas pero que tienen un alma con los mimos deseos que cualquiera.

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