14 abril 2011

no quise borrar su teléfono porque imaginaba que tarde o temprano volveríamos a hablarnos. había sido una disputa tonta, un malentendido, o al menos así quise creerlo yo. a veces tecleaba su nombre en mi móvil y automáticamente aparecían esos familiares números que me recordaban los tiempos en los que todavía escuchaba su voz, su risa y también su desconsuelo cuando las cosas no salían bien.

me contaron que ninguno de los tres sobrevivió al accidente. el coche ardió en cuestión de segundos. le llamé. día tras día, una vez y otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario